Día 04/02/2012
La votación de los socialistas hoy en Sevilla se antoja crucial para el futuro de la sociedad española. Parece que no, que se trata solo de elegir entre dos candidatos. Pero la cosa va más allá. Se trata de saber si continúa o se pone fin a una dinámica frenética de enfrentamiento y revanchismo que ha sido en estos años la especialidad de Rodríguez Zapatero, sobre todo con cuestiones relativas a la Iglesia o a la religión. Digamos que el anterior presidente del gobierno ha creado el clima para que colectivos concretos se vean en el centro de la diana. Un ejemplo de lo más reciente en Sevilla ha sido la denuncia contra la Hermandad del Rocío de la Macarena que una vez al mes en sus instalaciones organiza una convivencia con fines benéficos. Una asociación de vecinos de la zona, la revoltosa, que ya sabemos de qué pie cojea (vease su web) ha iniciado una cruzada. En el fondo no es porque las reuniones de los rocieros sean más molestas que las botellonas y fumadas colectivas del
Pumarejo, sino porque se trata de una asociación que tiene que ver con la Iglesia. Pero este es el clima. Hoy, con toda la cobertura posible hay un congreso de laicistas en Sevilla al que asisten —según ellos— unas 250 personas. Ponencias: «Laicidad en la escuela y en la Universidad» —les joderá que exista una hermandad de los Estudiantes o que haya vacaciones en Semana Santa— «Simbología e intromisión de lo religioso en las esfera civil y pública» —estos mandaban la Semana Santa a un polígono industrial o a un descampado, nunca al «espacio urbano compartido»— «Laicismo, feminismo e identidades sexuales» —les juro que esto ya no lo entiendo—. Cada uno no solo puede sino que debe tener sus ideas. Horrorizaría vivir con gente que piensa igual que tú. Sin embargo, a ver si desde hoy el referente de la izquierda española que es el PSOE vuelve al «vive y deja vivir» que aniquiló aquel diputado de León.


