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De Pilar Bardem a Virgen de las Mercedes pasando por Likasi

El cambio de nombre de Pilar Bardem por avenida Nuestra Señora de las Mercedes no surgió en el Tiro de Línea, sino en una escuela de Likasi, la ciudad congoleña donde la hermandad del Cautivo sufraga un colegio

Día 05/02/2012

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Pilar Bardem es fría, gélida, cortante como un cuchillo afilado por el viento de enero. Pilar Bardem es la esquina de Matacanónigos trasplantada al Tiro de Línea y convertida en una avenida donde no hay vida más allá del tráfico rodado. A Pilar Bardem van a quitarle lo que le dio el anterior equipo de gobierno, el mismo que no tuvo empacho en rotular como Esperanza de Triana la calle José María Martínez Sánchez Arjona. El nombre de la actriz y manifestante —tal vez sea más correcto definirla por el orden inverso— aún luce en las esquinas que dan, por ejemplo, a la avenida que la ciudad le dedicó a Diego Martínez Barrio, presidente de la II República: contra aquella medida no protestó nadie, como nadie alzó la voz cuando en el mismo barrio se le dedicó una calle al alcalde republicano Horacio Hermoso.

La mañana soleada contrasta con la soledad de unas aceras prácticamente desiertas. Una clínica moderna, una tienda de Ono, una farmacia, una sucursal de Cajasol, un restaurante chino, un colegio parroquial y pare usted de contar. Cortando el frío camina Enrique Murillo, estudiante de electrónica. Está más enterado de lo que algunos enterados creen: «Yo prefería el nombre anterior porque Pilar Bardem no es nadie para esta ciudad. El Ayuntamiento se confundió y le quitó la calle al General Merry pensando que era el militar franquista». En el restaurante chino Wan Bao, situado en el número 5 de la calle Pilar Bardem, su encargado Yao conoce la noticia pero no sabe cómo se llama la Virgen de las Mercedes aunque escuche algo sobre este asunto en las conversaciones que mantienen los españoles (sic).

En la farmacia de la acera de enfrente no hay nadie comprando, lo cual no quiere decir que el personal del barrio esté más sano que un autónomo. Francisco Puerta Puerta atiende amablemente la pregunta y le quita hierro al asunto. Las cartas siguen llegando cuando aparece el nombre del General Merry en el sobre, incluso las revisas científicas: «Nos afecta por el lío del papeleo, tenemos que encargar otro sello con la nueva dirección, pero el cambio de nombre me da igual, si le ponen Virgen de las Mercedes me parecerá bien, porque se ha movido mucho la hermandad del Cautivo».

Junto a la farmacia está el colegio concertado que lleva el nombre de la Virgen de las Mercedes. Su jefe de estudios es Javier Bonilla, hermano mayor de la hermandad de Santa Genoveva. Bonilla estuvo al frente de la petición del cambio de nombre para esa avenida, que surgió en el seno de la hermandad de una forma más que curiosa. En Likasi, ciudad de la República Democrática del Congo, trabaja una monja mercedaria en el colegio Musofi, financiado en parte por la hermandad de Santa Genoveva. En noviembre de 2010 esa hermana, de visita en el barrio, lanzó la idea junto a un grupo de señoras. En septiembre del año siguiente se abrió un pliego de firmas: ochocientas cayeron el primer día. Después se adhirieron las hermandades penitenciales de La Paz y del Sol, la hermandad del Rocío de Sevilla Sur y veinte establecimientos del barrio.

Dos de esos comercios los regentan José Luis Romero, padre e hijo. En la tienda del primero se venden tejidos para las túnicas de nazarenos de la cofradía. El hijo regenta una zapatería. Los dos firmaron para el cambio de nombre, y alaban la forma en que Pilar Bardem se ha tomado este asunto. La opinión del barrio, recogida desde el otro lado del mostrador, es prácticamente unánime: «Esta señora no tiene nada que ver con Sevilla, y le dio igual que le pusieran una calle como le da igual que se la quiten». Fuera brilla el sol pero en los comercios de la calle Almirante Topete hay poca vida: «La cosa está muy mal, por las mañanas se anima algo pero las tardes son terribles, hasta que llegue la Semana Santa...»

D El barrio del Tiro de Línea no es precisamente una zona residencial de alto nivel adquisitivo, lo cual debería hacer pensar a más de un teórico de las dos Sevillas separadas por sucesos que ocurrieron hace más de ochenta años. La vinculación de la hermandad con Queipo de Llano, aireada estos días desde el desconocimiento más insolvente, brilla por su ausencia. Su hermano mayor, hijo de militar, lo desmiente rotundamente. La hermandad se fundó en 1956, cuando el general llevaba un lustro bajo la lápida de la Basílica de la Macarena. El nombre de la Virgen se le ocurrió al ecónomo don Julio Rodríguez de la Horra, cuando se creó la comisión previa a la fundación. Bonilla lo confiesa abiertamente: «Yo no sabía hasta ahora que la madre de Queipo se llamara Mercedes». Del nombre de la Virgen, Redentora de Cautivos, surgió la idea de la advocación del Cristo. ¿Otros vínculos militares? «El general Castejón le hizo al Betis el favor de darle permiso a Isidro, padre de Quique Flores, para

jugar un partido vital. Benito Villamarín quiso pagarle aquello y el general lo desvió a la hermandad recién nacida. Don Antonio González Abato, aquel párroco que recogía botellas para pagar los enseres, le pidió un paso para el Cristo, y Villamarín lo pagó». Eso es todo.

D Si Queipo sacaba a los moros para atemorizar al enemigo como cuenta la leyenda, sus enemigos de hoy sacan al general cuando no tienen argumentos para enfrentarse con las 2.327 firmas que se han recogido. O con los 70.000 euros que esta hermandad, formada en su inmensa mayoría por sevillanos humildes, dedicó el pasado año a esa labor social cuyo nombre exacto es caridad. O con las familias que siguen comiendo diariamente gracias a las bolsas que les envían. O con esa familia rumana a la que le buscaron un piso alquilado por la cofradía para que el desahucio no la dejara en la calle. O con la ayuda que prestan en esos barrios dejados de la mano del hombre, que no del Cautivo: en las Tres Mil Viviendas, por ejemplo. La vocal encargada de la acción social usa los despachos de la hermandad para solicitar pensiones asistenciales para los más desfavorecidos, personas indigentes que no saben arreglar papeles: es trabajadora social y no cobra ni un euro por ello. Las comparaciones son tan

odiosas que no hace falta ni sugerirlas...

En Likasi, a miles de kilómetros de distancia de la avenida de los Teatinos, sigue esa monja mercedaria que no aparece tras las pancartas de las manifestaciones porque está en el corazón del Congo, salvando a esos niños que podrían caer en manos de tribus guerreras o en la voracidad capitalista de los que buscan el coltán para fabricar nuestros móviles de última generación. Su nombre no está rotulado en ninguna esquina de la ciudad.

FRANCISCO ROBLES

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