Miles de niños fueron presentados ayer a la Virgen del Rocío con motivo de la festividad de la Luz
Día 06/02/2012
Cuando apenas empecé a vivir ya te he conocido. Miles de niños fueron presentados ayer por su padres a la Virgen del Rocío en la Festividad de la Luz. La devoción rociera comienza con este simbólico acto que cada año sirve de bautismo de fervor mariano para todos los almonteños recién nacidos. Los niños aprenden aquí a rezar en las arenas y son conocedores desde el principio que el manto divino de la Reina de las Marismas les protegerá siempre, en los buenos momentos, y cuando los desencantos de la vida les hagan difícil el camino. La voluntad del Pastorcito es mandato universal para la familia cristiana y los padres son los mejores educadores en la fe.
La misa precedió al acto de presentación de los niños a la Virgen. Previamente, la jornada del sábado sirvió para que la Hermandad Matriz acogiera a dos nuevas hermandades filiales, la de Cornellá y la de Chiclana de la Frontera, que se incorporaron de esta forma a la amplia nómina de corporaciones rocieras. Por la noche, la vigilia mariana y el rosario congregaron a miles de fieles en torno al santuario. Ni las bajas temperaturas, que provocaron una inédita imagen de la laguna madre parcialmente helada, ni la intensa niebla que cubría el horizonte, impidieron que desde primeras horas de la mañana fueran miles de padres los que esperaban con sus hijos en las puertas de la ermita. Como cada año, por la Candelaria, la Virgen del Rocío lucía el traje conocido como «de la garrapata», confeccionado en los años 60 y restaurado recientemente.
La Eucaristía, acto central de la Fiesta de la Luz, se inició a las diez de la mañana. En la homilía, el párroco de Almonte, José García, apeló a la necesidad de seguir a Dios no sólo cuando las flaquezas del ser humano se hagan presentes o las adversidades se ciernan sobre nosotros, sino también en los momentos en los que nos sonríe la vida y no precisamos de pedir ayuda a nuestro Padre. En el amor al prójimo, dijo, se ha de demostrar que somos «verdaderos cristianos y buenos rocieros». El de ayer fue un acto emotivo en el que los niños en brazos de sus padres se acercaron a la Virgen para ser bendecidos y envueltos en su manto.
A las doce en punto, la Hermandad Matriz comenzaba con la presentación de los nuevos rocieros. Tras la preceptiva plegaria y bendición de estampas recordatorias del día, el rector del santuario pedía que se alzara a los niños sobre los hombros de sus padres para impartir la bendición sobre ellos. Como si del momento del alumbramiento se tratase, los pequeños rompían a llorar como si de esa forma fueran conscientes del importante paso de entrar a formar parte de la familia cristiana de la mano de su madre, la Virgen del Rocío.
El llanto de los niños daba paso al sonido del tamboril y de la flauta de los tamborileros de la Hermandad Matriz de Almonte que amenizaron con sus sones el paso por el manto de la Reina de las Marismas de hasta 4.000 niños acompañados por sus padres y abuelos. El año que viene, esta estampa tendrá otro escenario. Será en la Parroquia de la Anunciación, en Almonte, porque como cada siete años la Patrona regresará a su pueblo para encontrarse con sus hijos. Será en agosto, y como siempre, vestida de pastora, la Virgen del Rocío llegará a Almonte para estar allí hasta la romería de 2013. Pero antes estará el Rocío Grande, la Romería de Pentecostés, culmen de este fervor mariano universal.


