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Sube la tensión entre EE.UU. y Moscú por la represión en Siria

El veto ruso a la resolución de condena de Damasco en el Consejo de Seguridad provoca la cólera de Occidente y de los países árabes

Día 06/02/2012
Sube la tensión entre EE.UU. y Moscú por la represión en Siria

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Estados Unidos y la Liga Arabe anunciaron ayer su intención de organizar un frente internacional contra Bashar al Assad que supere el bloqueo interpuesto por Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU. Washington y París han lanzado la idea de un «grupo de amigos del pueblo sirio» para sumar esfuerzos en la aplicación de sanciones y lograr un proceso democrático avalado por la Liga Arabe. Esta teme que el fracaso de una resolución condenatoria puede dar oxígeno a Damasco para acentuar la represión, no dejando otra salida que la guerra civil.

Hay cierto rebrote de «guerra fría» a en esta crisis. «Lo ocurrido en el Consejo de Seguridad fue un esperpento», declaró ayer la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien no ocultó su gran enojo con Rusia, país para el que tuvo palabras de advertencia: «Trabajaremos para poner en evidencia a quienes financian el régimen y le envían armas que son usadas contra sirios indefensos, incluyendo mujeres y niños». Palabras con las que aludía a acuerdos financieros y comerciales entre Moscú y Damasco, como los que han permitido reducir la deuda siria a cambio de venta de armas rusas. Rusia y China vetaron el sábado en el Consejo de Seguridad una resolución promovida por la Liga Arabe en la que se denunciaba la represión del régimen y se exigía una reforma política. «Ha sido una gran decepción que lamina el papel de la ONU y de la comunidad internacional», aseguró Ban Ki-moon, secretario general Naciones Unidas.

Rusia argumentó que la resolución solo culpaba a una de las partes y lamentó que los otros países no hayan agotado todas las vías diplomáticas posibles para intentar superar el conflicto. Y para demostrar que Moscú sigue comprometido en una solución, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, anunció que se reunirá mañana en Damasco con Al Assad.

Pero el veto ruso y chino es visto en distintas capitales como una carta blanca para que el líder sirio siga utilizando la violencia. «Está claro. Es una licencia para hacer más de lo mismo y peor», indicó Peter Harding, analista de International Crisis Group. «El régimen tomará por garantizado que puede llevar a cabo una escalada (de la violencia) aún mayor. Entramos en una nueva fase que será mucho más violenta de lo que hemos visto hasta ahora».

En esa misma dirección se pronunció el primer ministro de Qatar, Hamed ben Jassem al Thani, para quien el veto envía una «mala señal» a Damasco. Eso es como «dar derecho a disparar», agregó quien además preside el comité de la Liga Arabe para Siria.

Una guerra civil implicaría probablemente a otros países de la zona y podría unir la crisis siria con la iraní. Como ha señalado el observador Charles Krauthammer en «The Washington Post», una caída de Al Assad sería para Teherán como la caída del muro de Berlín: como en su día la URSS, ahora el régimen de Irán se quedaría sin parapeto. De ahí el interés iraní en la pervivencia de Al Assad.

Hillary Clinton ha anunciado que, para hacer frente a un Consejo de Seguridad «neutralizado», Estados Unidos «redoblará sus esfuerzos fuera de las Naciones Unidas con aquellos aliados y socios que apoyen el derecho del pueblo de Siria a tener un mejor futuro». El presidente francés, Nicolas Sarkozy, indicó que ha iniciado consultas con otros países europeos y árabes con el fin de constituir un «grupo de amigos del pueblo sirio» para el apoyo del plan de la Liga Arabe. Esta propone que Al Assad ceda parte de sus funciones a un dirigente que pueda capitanear la transición hacia un proceso democrático.

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