Día 09/02/2012
En los Juegos Olímpicos de Londres habrá competiciones en 26 deportes y hasta en 39 disciplinas. El sistema de venta electrónica de entradas ha sido una odisea informática rodeada de escándalo y protestas, que ha asignado hasta ahora unos 3,5 millones de entradas a 850.000 afortunados, según las últimas cifras facilitadas por el comité organizador. Pero las preferencias deportivas de los miembros del Gobierno que preside David Cameron han revelado una curiosa «rareza», según la expresión del diputado laborista que ha destapado el asunto. En las adquisiciones realizadas por la Administración por la vía del Ministerio de Cultura y Deportes figuran el doble de entradas para partidos de voley-playa que para las más tradicionales pruebas de atletismo.
El voley-playa se ha convertido en un deporte muy popular desde que pasó a ser olímpico en 1996, fundamentalmente por el atuendo playero de los y las participantes. Según las reglas de la Federación Internacional de Voleibol, «la indumentaria de los jugadores consiste en pantalón corto o traje de baño. Una camiseta o “tank top” es opcional». Entre otros mandatarios, George W. Bush presenció encantado varios partidos de este deporte en los Juegos de Pekín de hace cuatro años. Y, al parecer, el «establishment» británico tiene la intención de mantener la tradición.
D No es lo que parece, respondió el mes pasado un responsable del departamento de Cultura a la maliciosa pregunta del parlamentario de la oposición, quien achacó esta curiosa pasión deportiva a que la mayoría de los partidos de voley-playa se celebrarán en fin de semana, «que es cuando los ministros y diputados tienen más tiempo libre». Las competiciones tendrán lugar en una cancha de arena preparada en pleno corazón del Londres administrativo, en la plaza de armas delante del Palacio de Whitehall donde se realiza el popular cambio de guardia a caballo (Horse Guards Parade). La zona, a medio camino entre el Parlamento y el parque de St. James y Buckinham, es accesible de forma directa desde la residencia del primer ministro en el 10 de Downing Street. De hecho, cuando se celebró una competición de la federación de voley-playa el verano pasado para probar el estado de la cancha, el propio Cameron apuntó a la expectación existente entre los trabajadores del Gobierno. «No voy a cortar
los árboles del número 10 solo para tener una mejor vista, aunque existe una tentación enorme», aseguró entonces el «premier» a un diario londinense.
Según los datos que el Gobierno de coalición de conservadores y liberales ha tenido que publicar, tras una demanda de Sky News al amparo de la ley de acceso a la información, el departamento de Cultura y Deportes ha gastado 900.000 euros en la adquisición de 8.815 entradas para los Juegos Olímpicos. La cifra no cubre el cupo de hasta 13.500 tickets a cuya adquisición (a precios oficiales) tienen derecho los patrocinadores del evento. Y la mayoría se destinarán a agasajar a representantes de empresas y gobiernos extranjeros (3.300), o serán sorteadas entre sus funcionarios, que deberán pagar por sus entradas (3.000).


