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Paulao es un tipo tranquilo. Su fiera apariencia en el campo la compensa con el gesto pausado de un hombre de 1,88 metros y 88 kilos, que atiende con una sonrisa a quienes le solicitan autógrafos y se relaja en su primera entrevista como jugador del Betis. El fútbol le llegó por vía familiar, pues su tío Ricardo triunfó en Brasil. También era central y Paulao lo utilizó como espejo. «Era un poco más bajito, eso sí», aclara. Pero lo tiene como referencia. «Sigo sus pasos. El fútbol es un don que Dios me dio y quiero disfrutarlo», apunta.
Tanto se habló del central que debía llegar que se ha esperado a Paulao como la solución de todos los problemas. Él brinda confianza y fútbol. «Soy una persona tranquila. Sé de mis capacidades y valor. Sé que en el campo voy a gustarle a la afición del Betis porque los años que pasé en Portugal fueron muy buenos y ya demostré allí mi calidad, no sólo para la gente de ese país, sino a nivel internacional», afirma el central, de 29 años. Su trayectoria se inició con 17 años en el Atlético Mineiro, el que le correspondía al haber nacido en Lagoa Santa, pasó al América, también de Minas Gerais, y el Gama fue su última parada antes de probar fortuna en Europa en el Naval portugués. «Para nosotros Portugal es muy importante para entrar en Europa, tanto por el idioma como por su fútbol», reconoce. Allí se asentó y dio el salto al Sporting de Braga, donde tras una temporada irregular explotó en la pasada. «Teníamos un plantel muy unido y un entrenador inteligente, que sabía hacer equipo. Llegamos a la final de la Liga Europa y fuimos terceros de Portugal. Fue un momento único. Recuerdo que en diciembre estábamos en una situación muy difícil y en cuatro meses llegamos a la final de la Liga Europa. El secreto es la mentalidad y la unión del grupo», cuenta también refiriéndose al momento actual del Betis.
Saltó al Saint-Etienne, pero la experiencia no la guarda entre sus preferidas. «He ganado económicamente, claro, pero deportivamente no he crecido. Es muy difícil jugar allí por el país, las personas son diferentes, Saint-Etienne es una ciudad muy pequeña, hace frío... Gracias a Dios ahora estoy en el mejor campeonato del mundo y quiero quedarme por mucho tiempo», asegura, aunque sabe que «no depende de mí, sino del Saint-Etienne y otros. Quiero disfrutar este momento y jugar para ayudar al Betis, mi equipo».
Cuando el Betis fue a por Paulao se encontró una seria competencia de clubes como el Braga, Sporting de Portugal o Rayo, pero se decidió por los colores verdiblancos. ¿Por qué? «Tenía cuatro o cinco equipos realmente interesados en mí. Me metían presión pero tenía la palabra dada al Betis y no escuché al resto. No vengo al Betis por dinero porque el contrato lo tengo con el Saint-Etienne. Es un sentimiento. Escogí al Betis porque las personas que fueron a Francia a conocerme me dijeron qué era el Betis y me convencieron. Estoy muy feliz en la ciudad, las personas son muy buenas y soy feliz aquí. Sevilla se parece mucho a Brasil. Me encanta».
Activa la memoria para reconocer en la historia del Betis a «Denilson, Oliveira, Joaquín... Todos los que han pasado por aquí me dicen “Betis, Betis, Betis”. Es un equipo referencia en España. También jugaron Edu, Lima... Yo espero conseguir aquí lo mismo que en Portugal. Si estamos motivados y unidos, lo vamos a hacer. Tres semanas atrás el Betis era un equipo que jugaba muy bien y ahora nadie cree en nosotros, pero tenemos calidad y sólo necesitamos una victoria para que regrese la alegría».
Para llegar a España le ha ayudado mucho Hugo Viana (ex de Valencia y Osasuna), con el que coincidió en el Braga y, una vez aquí, Iriney: «Cuando llegas a un club nuevo no sabes las exigencias y él me ha puesto al día. Se lo agradezco a él, pero también a todo el club. Me han acogido muy bien». Y con rapidez ya sabe qué necesita el equipo. «El Betis tiene que quedarse en Primera por la grandeza de este club, por lo que representa. No puede bajar de ninguna manera. Es una obligación para todos», señala. Para conseguirlo, quieren dar el primer paso ganándole al Athletic de Llorente: «Le he visto jugar y es fuerte, muy bueno en el juego aéreo y toca bien la pelota. Tiene mucha, mucha, mucha calidad. Es de la selección española. Será difícil marcarlo, pero no imposible. He jugado muchas veces contra futbolistas grandes. El año pasado marqué a Carroll (Liverpool) en Anfield y no pudo marcar. Llorente es la sensación de España, pero vamos a ver qué pasa el sábado». También conoce bien a otro delantero, este es vecino de ciudad, pero juega en el eterno rival. Se trata de Babá, el senegalés fichado por el Sevilla: «He jugado contra él en Portugal y va a triunfar en España. Finaliza bien. Es bueno».



