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El líder de los socialistas insiste en saltarse el acuerdo de estabilidad«Yo no hablo de brotes verdes. 2012 será malo», dice el jefe del Gobierno
Día 09/02/2012
Mariano Rajoy sacó a relucir ayer en el Pleno del Congreso su vena parlamentaria para defender las primeras medidas de ajuste económico de su Gobierno, y se encontró con un Alfredo Pérez Rubalcaba bajo de forma, aún sin un discurso sólido que pueda presentar como alternativa a la herencia de Zapatero. Tan suelto y seguro se mostró el presidente del Gobierno en la tribuna que no ahorró comentarios sobre la gravedad de la situación —«el paro empeorará en 2012», «este año va a ser malo, esto no se arregla en media hora», «ustedes nos hablaban de brotes verdes y nos han traído hasta aquí»—, mientras que el jefe de la oposición se enredaba en críticas inconexas y lamentaba, incluso, que Rajoy hablara de la economía española en un debate sobre la última cumbre europea.
Rajoy se refirió al Pacto fiscal que quedó listo en el último Consejo Europeo, y que establece la necesidad de que sus reglas fiscales tengan rango constitucional en cada uno de los Estados miembros que lo adopten, algo que España ya ha hecho, gracias al acuerdo entre el PSOE y el PP del pasado verano. «Esta reforma constitucional acordada por los dos grandes partidos establece la necesidad de estar, al menos, en equilibrio presupuestario salvo en situaciones extraordinarias», recordó Rajoy.
En aquel pacto entre PSOE y PP se incluía el desarrollo de la reforma de la Constitución mediante una Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria, que los socialistas, ahora, amenazan con no apoyar, al considerar que impone un «déficit cero», que ellos rechazan.
«Por equilibrio presupuestario acordamos que estaríamos a lo que se estableciese en la Unión Europea, como ha sido el caso, o en su defecto acordamos que por Ley Orgánica se establecerá que se está en equilibrio si el déficit estructural es inferior al 0,4 por ciento del PIB», explicó Rajoy, quien añadió que el tratado europeo del Pacto fiscal obliga a alcanzar y mantener el llamado «Objetivo a Medio Plazo», que se define como saldo del 0 por ciento, «salvo que un Estado miembro aplique una reforma estructural que suponga un aumento del déficit a corto plazo, pero una disminución en el plazo medio».
Según Rajoy, eso es lo que se ha reflejado «exactamente» en el anteproyecto de ley orgánica, con un límite del déficit en caso de una medida extraordinaria del 0,4 por ciento, «cumpliendo pues escrupulosamente el pacto constitucional con el Partido Socialista».
En público o en privado
Rubalcaba no lo ve así. Sostiene que el anteproyecto «no respeta el pacto». Según había explicado el ex ministro Valeriano Gómez el día anterior, el PSOE nunca había respaldado un déficit cero. «Si no se modifica, no lo apoyaremos», subrayó el líder socialista, quien emplazó al presidente del Gobierno a hablar de este punto «en público o en privado».
En su réplica, Rajoy insistió en que el Gobierno ha cumplido «escrupulosamente» el acuerdo. No obstante, como su objetivo es mantener el pacto, se mostró dispuesto a sentarse con Rubalcaba y comprobar si se ha roto en algún aspecto: «Aunque no es esa la idea que tenemos», remachó.
Por lo demás, Rajoy está convencido de que las reformas y los recortes que ha empezado a aplicar el Gobierno darán su fruto con el tiempo: «Llegarán si desterramos las improvisaciones, evitamos los bandazos y somos tenaces en la aplicación de las medidas, sin desmayar».
El jefe del Ejecutivo mostró un respeto especial por las propuestas de CiU (apoyó el decreto-ley del primer ajuste), pero no tuvo compasión con otros portavoces minoritarios, a los que despachó con ironía: «Hombre de poca fe», le soltó al incrédulo ERC.


