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El delfín de la dinastía Gandhi compite en las elecciones de Uttar Pradesh con una mujer de la casta más relegada
Día 09/02/2012
Con cerca de 126 millones de votantes, el gigantesco estado indio de Uttar Pradesh es la circunscripción electoral de la dinastía Nehru–Gandhi. Aquí es donde Rahul Gandhi, el Heredero, el «Yuva Samrat» o «joven emperador», se ha lanzado al ruedo político en las elecciones que comenzaron ayer. Su adversaria es la actual primera ministra del estado. Mayawati, la reina de los dalits, la «behenji», la hermana. El príncipe contra la intocable.
Hijo, nieto y bisnieto de primeros ministros, a Rahul también se le podría conocer como el Esperado. La pregunta no es si será primer ministro, sino cuándo. Se ha vaticinado en varias ocasiones que el joven Gandhi, de 41 años —en la India la política es cosa de septuagenarios— y educado en Harvard y Cambridge, sustituiría al actual primer ministro Manmohan Singh, de 79 años. Pero en un gesto lleno de simbolismo en un país que adora la renuncia al poder, Rahul ha preferido dedicarse a la base del Partido del Congreso (PC), la formación política que ha gobernado la nación la mayor parte de sus 64 años de independencia. Secretario general del PC desde 2007, sus intervenciones parlamentarias han sido escasas y con poco contenido. En cambio ha viajado por el país, ha dormido en casas de los más pobres y ha compartido comida con intocables.
El hijo del difunto Rajiv Gandhi y la todopoderosa Sonia han apostado su prestigio en un estado en el que el PC no gana desde 1989. En 2007 obtuvo 22 de 403 escaños. Y en esta ocasión, las expectativas de que Rahul gane son escasas. Pero los sondeos indican que podría obtener los suficientes escaños como para ejercer de árbitro en una coalición, lo que se consideraría una victoria. Más que en ninguna otra región, en Uttar Pradesh se vota a la casta y a la religión, una tendencia que Rahul trata de romper. Pero justo es en ese terreno en el que Mayawati ha basado su éxito político.
La reina de los dalits —los antiguos intocables— cuenta con un pedigrí totalmente opuesto al delfín de los Nehru–Gandhi. Nacida en 1956 en un pueblo donde no se permitía a los intocables utilizar el mismo pozo o escuela que las castas superiores, Mayawati es hoy la «emperatriz» de Uttar Pradesh. Atrás han quedado sus orígenes humildes. Al igual que los maharajas de la antigua India, esta mujer de 56 años hace ostentación de riqueza y poder. Luce diamantes y ha levantado gigantescos monumentos en honor a Ambedkar, el líder intocable, y estatuas de sí misma de 15 metros.
Controvertida rival
Sus detractores denuncian su megalomanía, paranoia y corrupción. Y es la político que más patrimonio ha declarado —unos 12 millones de euros. Aunque su biógrafo, Ajoy Bose, la defiende: «Mayawati es igual de corrupta que otros políticos indios. Pero se le ataca más porque no pertenece a la élite. Es una intrusa».
Al frente del partido «Bahujan Samaj» Mayawati logró un hito en 2007 al alzarse con la victoria. A su base electoral de intocables y musulmanes sumó a brahmanes y otras castas. Una hazaña que parece que no se repetirá. A pesar de que la delincuencia ha descendido en su mandato y de sus programas para pobres en uno de los estados más necesitados del país, existe cierto descontento con su modo de gobierno.
Si Rahul busca en Uttar Pradesh una reputación para después ocupar el puesto de primer ministro, Mayawati espera buenos resultados para conquistar Delhi en las elecciones generales de 2014. Entre ambos se encuentra el Partido Samajwadi con posibilidades de ganar pero no con mayoría, lo que abriría la puerta a una alianza con el Partido del Congreso.
En la primera jornada electoral de ayer un 62% de los votantes se acercaron a las urnas. Quedan seis días de votaciones por delante y los resultados se conocerán en marzo. Entonces habrá un ganador. El príncipe o la intocable.


