Sevilla

Sevilla

Sobrevivir de la basura

Los productos caducados que tiran algunos establecimientos a los contenedores son el sustento de muchas personas que acuden cada noche a recogerlos

Día 11/02/2012 - 08.16h

Compartir

«No tengas vergüenza, tranquila, yo vengo a lo mismo que tú, levanta la cabeza». Un señor canoso se dirige a una chica que abre las tapas de los contenedores que acaban de sacar los operarios de un supermercado en la esquina de la calle Ciriaco Esteban con la plaza de la Magdalena. En plena ola de frío no cambia la rutina nocturna de personas que acuden a recoger los productos caducados que desechan a la basura diversos establecimientos —supermercados y bares principalmente—y constituyen la base de su dieta.

«Por aquí suele venir bastante gente, algunos tienen hasta una ruta por el centro y pasan por varios establecimientos, lo sé porque vienen con bocadillos y dulces que han recogido previamente en diversos negocios», asegura un trabajador veterano de la zona que apunta que «no es algo nuevo, hace cinco años ya venía gente, de hecho a muchos los conocemos porque nos saludan». Los perfiles son diversos aunque una gran mayoría de la gente que acude a los contenedores son indigentes y personas sin hogar. Un muchacho joven acompañado de un hombre de mediana edad espera impaciente. «Vivimos acampados con nuestras mujeres en los alrededores de la torre esa que están haciendo», aseguran. En cuanto los operarios sacan los cubos con la basura empieza el trabajo a contrarreloj pues tienen que recoger todo lo aprovechable antes de que pase el camión de la limpieza. El mecanismo es sobradamente conocido por los habituales. Empiezan por el primer contenedor lo vuelcan hasta llegar al fondo y luego van vaciando los restantes tirando lo inservible a ese inicial. «Sacarlo todo, lo vamos poniendo ahí y luego repartimos», dice el chaval más joven, que tiene 28 años y lleva cinco viviendo en la calle. Roscos de reyes integrales, panes ecológicos, cajas de leche, paquetes de pasta, botes de tomate frito, paquetes de pipas, plátanos, lechugas...con las fechas de caducidad recién cumplidas. «Esta noche hay muchas cosas, la verdad es que tiran mucha comida, se desperdicia y la gente que vivimos en la calle lo necesitamos», comenta sin parar el trajín de los contenedores. Para llevarse las cosas traen un viejo carro de supermercado.

Pero no todos los que recogen comida en la basura tienen esa situación. A sus 61 años Ramón —que prefiere no dar su nombre de verdad pues su familia no sabe nada de su actividad— vive desde que se quedó en paro hace dos años con una ayuda de 400 euros. «Con eso pago la casa, el agua, la luz, pero poco más, no me da para comer el mes entero», explica con resignación este hombre que asegura que «lo peor de esto es mi dignidad, es muy triste que en nuestras sociedades avanzadas muchas personas nos tengamos que ver aquí». Él suele venir a diario, recorre varios puntos donde suele encontrar comida, luego lo organiza todo sobre su bicicleta y regresa a casa. «Es un sacrificio venir cada día pero si hoy hay café a lo mejor no vuelve a haberlo hasta dentro de dos semanas y hay que aprovechar». Ramón asegura que son solidarios, reparten y dejan la acera limpia a su paso.

Entre esas otras zonas está por ejemplo «el muelle», tras el centro comercial de Plaza de Armas, donde los establecimientos tiran la basura. «Aquí se salta gente la valla durante todo el día, aunque la mayoría son extranjeros, por eso suelen tener las puertas cerradas», comentan en un negocio de los alrededores. En «el muelle» un trabajador muy atareado dice que acaban de marcharse tres personas, que suelen dedicarse a aparcar coches por la zona, «es frecuente que venga gente».

  • Compartir

publicidad

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.