Día 11/02/2012
LA sorpresa estaba, incluso, en la caja de las emergencias. Deuda se llama y ya no sorprende a nadie. Aquella forma de gestionar los fondos públicos nos ha traído esta ruina. Una gestión que podía colar como emergencia una noche de cine de verano al arrullo de la cigarra. Ya pagará la hormiga. La verdadera emergencia era que dejaran de gestionar la caja, pero ahora hay que abonar su fiesta entre todos.


