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Acabó el partido con la locura por su gol y Nelson ya estaba pensando en irse a Lisboa para abrazar a su hija y a su madre. Es muy familiar y por ello su corazón se quebró hace un mes ante la punzada tremenda de la muerte de su padre, Dino Mosso Ramos, su referencia en la vida. Era una prueba más de la vida en la etapa más oscura de su caminar desde que en mayo de 2011 su tobillo dejara una de las imágenes más terribles que se han visto en un campo de fútbol. Su recuperación fue lenta, con recaídas y polémicas por indiscreciones televisivas incluidas, pero Nelson ha salido de ese túnel a lo grande, con un gol victorioso en su regreso a la Liga. Feliz y sensible, atiende a ABC con la emoción aún en su voz.
—Siempre me gusta estar al borde del área, pero cuando me vino el balón y le pegué pensaba que iba a dar en Paulao, pero tuvo el mérito de quitarse rápido. Me han mandado muchos mensajes de gente que me quiere, pero los más importantes han sido los de las personas que han sufrido el calvario conmigo, los que lloraron junto a mí en estos meses tan duros. Pero para mí lo más importante es la familia y por ello me he venido inmediatamente a Lisboa para estar con mi madre y mi hija. He hecho un esfuerzo muy grande para darles un abrazo y disfrutar con ellas del cariño porque lo han pasado muy mal con la lesión y la muerte de mi padre.
—Se le unieron muchas cosas, han sido nueve meses muy duros, ¿no?
—Uff. Lo he pasado supermal porque me ocurrió de todo en poco tiempo: una lesión muy difícil de tratar y en la que tenía que demostrar esfuerzo y sacrificio para poder estar hoy al cien por cien, pero también tuve que superar momentos fuertes en mi vida personal. Ahora soy más fuerte y estoy preparado para enfrentarme a cualquier cosa. Después de esto ya no hay nada que pueda bajarme la moral. Sé que las cosas van a salir bien con el Betis y conmigo. Veo el futuro con ojos positivos.
—Usted estaba muy unido a su padre y su muerte le afectó mucho.
—Fue muy dolorosa. No hay nada en el mundo que pueda compensar esa pérdida, pero en la vida hay que salir adelante También tuve la lesión y sufrí las injusticias que se dijeron de mí en un tiempo. Hubo mucha gente que me criticó, que dijo cosas malas de mí, me amenazaron... De todo. Usted se lo puede imaginar. Pero Dios es justo y la verdad vino de arriba. Creo que las cosas van a salir bien, se verá la verdad de quién soy y todos vamos a ser felices. El gol, por ejemplo, da muchas fuerzas para continuar. Mi padre se marchó pero está en mi corazón y en mi pensamiento en todo momento. Es una persona a la que siempre he mirado. Gracias a él me formé como el hombre que soy. Estoy orgulloso de ser su hijo. Le sigo en todo en la vida. Es un espejo en el que me reflejo.
—Le dedicó su gol, ¿verdad?
—Es el primero en el que me acordé, pero lo hago siempre. Antes de empezar los partidos, cuando estoy ahí con mis rezos, siempre tengo a mi padre en mi pensamiento. Desde que hace seis años sufrió el accidente, empezó a vivir un calvario y lo compartí con él todo el tiempo. Él estaba en las lágrimas de mis ojos. Me ayudó en mi carrera y siempre ha sido una fuerza para mi motivación. Apostó por mí como futbolista y estoy contento porque creo que le he respondido como buen hijo.
—¿Cómo recuerda la lesión?
—He visto las imágenes muchas veces. Le voy a confesar una cosa, durante la semana sentía que podía jugar y un día me senté para repasar los momentos buenos y malos de mi carrera. Fue una lesión muy fuerte y las imágenes, también, pero las vi. Creo que eso me hace más fuerte. Sabía que Dios me iba a devolver cosas buenas. Eso me ayuda a tener pensamientos positivos. No fue fácil salir pero sólo lo hacen los fuertes y yo, gracias a los médicos y a todos los que me han acompañado, lo he conseguido. Tengo carácter ganador. Soy fuerte psicológicamente y me motivo al repasar los momentos buenos y malos de mi vida. También vi el golazo de Manchester. Me da fuerza.
—Hay quien piensa que si no se hubiera lesionado, no hubiera estado en el Betis para marcar ese gol...
—En el Betis las cosas no están bien conómicamente, todo se encaminaba a que hubiera una buena oferta y pudiera salir, pero Dios sabe lo que hace. A veces escribe derecho con renglones torcidos. Se habían dicho muchas cosas malas sobre mí, sobre mi compromiso con este equipo pero el que me conoce sabe cuánto estoy identificado con el Betis y su afición. Todos deben saberlo. Cuando me fui la anterior ocasión, salí ovacionado de este estadio y eso es por algo. Espero continuar mi carrera en el Betis y pondré todo mi empeño.
—Lo mejor fue ver la alegría de sus compañeros tras el gol, ¿qué me dice de ellos?
—Sinceramente no tengo palabras. Son grandes. Recuerdo cuando mostraron las camisetas de apoyo y la dedicatoria de Rubén Castro tras un gol. Eso me emocionó muchísimo. Insisto, no tengo palabras. Es un grupo espectacular. Lo vamos a dar todo por este equipo. Somos muy humildes y aquí se trabaja mucho.




