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Universitarios tienden una mano a jóvenes de Secundaria de zonas desfavorecidas

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La iniciativa pretende inculcar la formación universitaria a los estudiantes de Secundaria

Día 13/02/2012

Compromiso e integración. Son los dos pilares sobre los que se asienta el proyecto que la Oficina de Voluntariado de la Universidad de Sevilla va a poner en marcha con el objetivo de conseguir una mayor integración en la vida universitaria de los jóvenes que viven en zonas desfavorecidas.

«En el paso de 4º de ESO a 1º de Bachillerato estos alumnos empiezan a tener muchas dificultades, tanto académicas, porque va subiendo el nivel, como de motivación en su entorno, con pocos referentes universitarios», explica Alicia Anaya, coordinadora del Proyecto Compi.

Para ello, esta iniciativa va a trasladar a estudiantes universitarios hasta los centros de Educación Secundaria «para prestar apoyo escolar a los alumnos que lo necesiten. Pero no sólo eso, también les aportarán información sobre la Universidad, mostrándoles que es algo posible a lo que pueden aspirar igual que ellos».

Como se quiere favorecer una mayor diversidad del alumnado de la Universidad de Sevilla, los dos institutos seleccionados en esta experiencia piloto son el Joaquín Romero Murube, del Polígono Sur, con gran mayoría de alumnos de etnia gitana, y el Diamantino García Acosta, de Su Eminencia, con presencia de hijos de personas emigrantes. La idea es que en posteriores ediciones se pueda abarcar un mayor número de centros y que sean ellos los que también soliciten este tipo de colaboración.

Para desarrollar este trabajo se cuenta ya con más de 30 alumnos universitarios, de las distintas facultades de la Universidad de Sevilla, que se han presentado voluntarios a esta iniciativa. Estudiantes de Pedagogía, Psicología, Magisterio, Biología, Ingeniería, Comunicación, Turismo, etcétera serán los encargados de transmitir a estos alumnos la ilusión por estudiar una carrera universitaria y por ayudarles en un camino que para ellos tiene más dificultades de las habituales.

Pero para enfrentarse a este proyecto, los voluntarios recibirán un curso de formación teórica de 20 horas que comienza mañana en el Pabellón de Uruguay, en las que fomentarán sus habilidades y darán herramientas para trabajar con estos jóvenes que viven en una realidad difícil.

«Tenemos que salvar el salto entre 4º de ESO y 1º de Bachillerato para que los alumnos no se queden por el camino. Trabajaremos habilidades, temas de motivación, compartiremos sus inquietudes y abordaremos sus necesidades de una forma cercana y con atención personalizada», indica Anaya. También se realizarán visitas a las aulas universitarias para que se vayan familiarizando con el entorno.

El proyecto no se marca ningún objetivo cuantitativo, teniendo en cuenta que la aportación de alumnos de las zonas desfavorecidas a la Universidad es ínfima. La coordinadora explica que en el salto de ESO a Bachillerato, de cada 20 alumnos pueden pasar aproximadamente unos cinco, siendo muchos los que se quedan en el primer curso. «Son tantos por cientos tan bajos que ni se barajan. Queremos que eso aumente casi desde la nada. Por lo menos que hablemos de un 10 por ciento de alumnos que ingresan en la Universidad».

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