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Por qué Sevilla hizo crack

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Las tensiones entre Viera y la «número dos» del PSOE-A terminan por estallar por la confección de la lista

Día 14/02/2012

El PSOE de Sevilla ha hecho crack y se ha roto en pedazos con la dimisión de José Antonio Viera como secretario general el pasado domingo. ¿Cómo la agrupación del PSOE más potente de España, la única de Andalucía que resistió el vuelco del PP, ha estallado? Las razones hay que buscarlas en las luchas de poder no solo en el socialismo sevillano sino también en las que están marcando el devenir del PSOE andaluz y que pueden terminar en una guerra abierta si José Antonio Griñán, como afirman todas las encuestas, pierde las elecciones el próximo 25 de marzo.

¿Cómo se inició la crisis?El origen del conflicto, al menos en su superficie, hay que buscarlo en el pulso que la secretaria de Organización del PSOE-A, Susana Díaz, le echó a Viera en la provincia para lograr una mayoría suficiente para Carme Chacón en su duelo con Alfredo Pérez Rubalcaba para liderar el partido. Este combate tuvo su primer asalto en un «congresillo» para elegir los delegados al federal que se saldó la ruptura del PSOE sevillano. Pero bajo la superficie la batalla que se libraba era una lucha de poder con un secretario general que se resistía a ser amortizado por su relación con el escándalo de los ERE y con Díaz apostando fuerte por Chacón para lograr convertirse en la secretaria de Organización federal.

¿Por qué no se cerró tras el congreso federal?La victoria de Rubalcaba no cerró las heridas abiertas, sino que las hizo más profundas. Los críticos a la ejecutiva de Griñán y Díaz se alinearon en torno al exvicepresidente, mientras que el sector oficialista lo hizo con Chacón, por lo que la pugna por el liderazgo del PSOE se convirtió en Andalucía de una lucha por el control del partido, donde ambos sectores se cruzaban acusaciones de estar ya administrando la derrota que indican las encuestas para el 25-M. El presidente y su «número dos» perdieron el congreso. Los que apoyaban a Rubalcaba, entre los que se encontraban Manuel Chaves, Gaspar Zarrías y Luis Pizarro, lo ganaron.

¿Por qué el PSOE termina estallando por las listas?Tras el cónclave, se preveía que la siguiente batalla iban a ser las listas. Hubo llamadas de Griñán para que los secretarios provinciales cerraran listas de integración, que permitieran pasar página a las presiones del congreso, donde se llegó a amenazar a delegados con sus empleos para que apoyaran a Chacón. Sin embargo, las candidaturas que confeccionaron los afines al presidente renunciaron a esa integración, por lo que la tensión fue en aumento hasta desembocar en la ruptura total en Sevilla. Ya hubo avisos de esas fracturas en los congresos provinciales de Málaga o Córdoba, cuyas listas recibieron una contestación del 35% y el 40%. Frente a esa nula integración, Jaén, donde Zarrías preside el partido, sí incluyó a miembros del entorno de Griñán, como la consejera Mar Moreno.

D ¿Por qué termina dimitiendo Viera?En Sevilla las «injerencias» del regional, tal como las denominó el propio Viera, terminaron con su dimisión. El punto de no retorno fue la inclusión como número nueve de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, hombre de la total confianza de Rubalcaba. Ese puesto no le garantiza ser elegido como parlamentario, quedando relegado frente a otros miembros de la lista, como el exconcejal Carmelo Gómez, con menor peso orgánico que aquel. Al no poder cerrar esa lista de consenso, donde al menos otros tres apoyos de Rubalcaba, Viera dimitió en la convicción de que si se aprobaba, al haber renunciado al cargo, esa votación no tendría validez al disolverse con su marcha todos los órganos provinciales. Desde el federal y desde el regional se afirmó ayer que la lista no vulnera los estatutos. Todo indica que será modificada, al igual que en otras provincias, aunque los sectores discrepan del alcance final. Pero el PSOE-A ha quedado completamente

dinamitado.

¿En qué posición queda Griñán? La decisión de que el proceso de listas acabe mañana en el comité director es la mejor solución para el PSOE, siempre que culmine con el máximo consenso, algo complicado por la fractura interna. Se quiere evitar a toda costa un escenario en el que el federal modifique la propuesta regional, ya que desautorizaría al presidente hasta tener este que tirar la toalla. Esto es poco probable. Griñán y Díaz siguen teniendo la sartén por el mango en Andalucía hasta el 25-M. Después, es otra historia.

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