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El gran salto de Cabrera

El golfista canario, ganador desde muy pequeño, escala del puesto 119 al 60 mundial después de ganar el torneo de Dubái

Día 14/02/2012

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De vez en cuando hay casos en el deporte en los que no hace falta tener un sentido muy fino para aventurar una provechosa carrera profesional. Hay algunos chavales a los que se les adivina el talento y el carisma necesarios para triunfar en un mundo tan complicado como el del golf.

Con Rafa Cabrera la apuesta parecía segura. En Bandama (Las Palmas), su localidad natal, fue llamando la atención de los aficionados desde bien pequeño, cuando encadenó todos los títulos nacionales desde benjamín hasta júnior y tres entorchados europeos. De ahí que no sorprendieran su victoria en el Open de Canarias de profesionales y su cuarto puesto en el de España de 2005, que ganó Sergio García. Después de eso, estaba claro que la categoría amateur se le quedaba pequeña y que el salto a la máxima categoría era obligado.

Como mayor de tres hermanos golfistas, Rafa siempre ha ejercido de modelo para ellos. Tanto Emma como Miguel destacaron en los equipos nacionales y luego ella le siguió por la vía del profesionalismo, haciendo sus incursiones en el Circuito Americano y asentándose en el Europeo. También en el plano académico marcó un camino, pues no dejó de sacar sus buenas notas y de destacar en su carrera de Empresariales.

Sin embargo, estos logros distan mucho de ser el cuento de hadas que parecen. Detrás de todos ellos hay mucho trabajo, mucho estudio y muchos viajes (el problema de la insularidad, que siempre le persigue). Pero, sobre todo, una inquebrantable fe en sus posibilidades y en su capacidad de triunfo. Es luchador como pocos.

Desde que en 2006 comenzara a competir en el Challenge Tour ha pasado muchos sinsabores, como acudir en tres ocasiones la temible Escuela del Circuito Europeo. Mas siempre ha salido adelante y, en ese calendario menor, logró ganar en Austria y Suiza hasta lograr asentarse definitivamente en el absoluto en 2009. Entonces se llevó el Abierto austriaco y su crecimiento ya fue imparable. El año pasado fue segundo en el Portugal Masters, alcanzó la Carrera a Dubi y lo dejó todo a punto para que éste llegara el colofón: una victoria en el desierto por delante del número tres del ránking, Lee Westwood.

Con este salto, se coloca en el puesto 60 del mundo, lo que le abre las puertas a las pruebas mundiales.

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