Economía

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España dribla a Moody's y vuelve a colocar su deuda más barata

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La banca del país pidió 133.177 millones de euros al BCE en enero y marca otro récord

Día 15/02/2012

O bien los mercados están curados de espanto o bien las agencias de «rating» no son ya tan fieras. Ayer aquellos hicieron caso omiso a Moody's, que un día antes había rebajado la calificación crediticia de seis países de la eurozona, entre ellos España. Los inversores lanzaron un nuevo mensaje de confianza a nuestro país y el Tesoro público consiguió colocar 5.445 millones de euros, cerca del máximo de 5.550 previsto, en letras a 12 y 18 meses a un tipo de interés más bajo.

El órgano emisor adjudicó 2.943,19 millones en letras a un año con un interés del 1,94%, frente al 2,15% de la subasta de enero. Esto es, ofreciendo una rentabilidad un 9,39% más baja. De los títulos a 18 meses logró colocar 2.502,52 millones de euros, garantizando un rendimiento del 2,39%, un 3,8% menos que el prometido hace un mes a los inversores, que ayer estaban dispuestos a invertir 13.900 millones en deuda española.

Los analistas achacan buena parte de esa elevada demanda al apetito de la banca. Las entidades financieras emplean el dinero fácil y barato que le ofrece el Banco Central Europeo (BCE) al 1% y lo invierten en deuda soberana de países europeos, que les ofrece una rentabilidad superior.

Ayer mismo el Banco de España dio muestra de las dificultades de liquidez que atraviesan los bancos del país. La deuda de las entidades españolas con el supervisor marcó el pasado enero un nuevo récord histórico. En ese mes pidieron créditos al organismo dirigido por Mario Draghi por 133.177 millones de euros, un 12% más que en diciembre y casi el triple que un año antes. Y supone el 37,4% de todo el dinero repartido por el BCE entre la banca europea.

Los economistas ven además cierto guiño al nuevo Gobierno español y su plan de reformas en el éxito de las últimas subastas. Las propias agencias de «rating» valoran las medidas anunciadas por el Ejecutivo. Lo que ponen en duda a la hora de rebajar la nota de España son sus perspectivas económicas, amén del efecto contagio de las tensiones que sufre la zona euro.

Una de cal y otra de arena que para el Partido Popular no vale. «No entiendo bien lo que ocurre o si hay un desfase entre las calificaciones y la realidad», dijo ayer su portavoz parlamentario, Alfonso Alonso, quien se preguntó si la agencia «califica el tiempo presente o un tiempo que pertenece al pasado». «Toman sus decisiones mirando más al pasado que al futuro», dijo José Manuel González-Páramo, consejero del BCE, el 27 de enero, cuando Fitch acometió su revisión de notas. «No le den más crédito del que merecen», espetó el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, unos días antes, cuando Standard & Poor's atizó a nueve economías de la zona euro.

Pocos parecen dárselo ya. Italia —golpeada también por Moody's— colocó ayer 6.000 millones a tipos más bajos. Y España no solo suma dos meses colocando más deuda y a un precio más bajo, sino que el resto de indicadores desprecian también los exabruptos de las agencias. El Ibex cerró casi en plano (-0,19%) y la prima de riesgo, termómetro de la solvencia de un país, cerró en 338 puntos básicos, solo cinco más que un día antes.

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