El futuro de la torre Pelli sigue siendo una incógnita. Mientras el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, continúa manteniendo que «no puede poner en riesgo la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la ciudad ni la seguridad jurídica», las plantas del rascacielos de la Cartuja siguen subiendo y suman ya 19 de las 43 previstas en el proyecto y cada vez está más cerca de superar el límite simbólico de la ciudad: la altura de la Giralda.
En la misma línea que ha mantenido hasta ahora, el alcalde volvió a asegurar ayer que no consentirá que «se tire por la borda» el reconocimiento de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad ni el mantenimiento de la seguridad jurídica, esencial de cara a la atracción y el mantenimiento de las inversiones. Cómo y cuándo lo hará está aún por aclarar.
Con esas premisas, respeto a la ley sin perjudicar el patrimonio histórico de la ciudad, Zoido afrontará la reunión prevista para esta semana con los representantes del comité español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos). Según explicó, defenderá que las zonas especialmente protegidas por la declaración de Patrimonio de la Humanidad «no corran peligro». Este será el eje en la mencionada cita a la que, volvió a insistir, dedicará «todas las horas del mundo» para analizar la situación. En ese sentido el alcalde reiteró una vez más su deseo y su apuesta por «ir de la mano» con el Gobierno central y con la Junta de Andalucía.
Zoido insistió en que no consentirá que se actúe a «golpe de capricho» y recordó que «llevamos seis años sin que la Unesco archive el asunto que viene del gobierno socialista». Lo que no precisó el alcalde es si tomará alguna medida de cara a la paralización de la Torre, como recomendaron los expertos del organismo de la Unesco que estudiaron su impacto en los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, antes de que el comité de este organismo se reúna en junio en San Petersburgo. Entonces, y a la vista del informe de los expertos y de las decisiones adoptadas por el Ayuntamiento, la Unesco decidirá si finalmente incluye o no a Sevilla en la lista de sitios con bienes patrimonio de la Humanidad en peligro. La inclusión en esta lista es el primer paso para la pérdida de la consideración de patrimonio de la humanidad de la Catedral, el Archivo de Indias y el Real Alcázar.



