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El Chelsea es un desastre

La prensa ya busca relevo a Villas-Boas, enfrentado con el vestuario, mientras Fernando Torres sigue generando mofas

Día 23/02/2012

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Los multimillonarios del Chelsea generan cientos de bromas y chascarrillos, tan ácidos en Inglaterra que la prensa se ceba con ellos. No funciona absolutamente nada en Stamford Bridge y no hay remedio aparente, casi imposible la Premier (quinto en la tabla a 17 puntos del Manchester City) y muy complicado el pase a los cuartos de la Champions después del sonoro batacazo en Nápoles (3-1). Roman Abramovich sólo encuentra consuelo en su cuenta corriente y asume por enésima vez que el fútbol no se compra, que aunque el dinero ayude no siempre es suficiente. Ahora hace cuentas y estudia a cuánto le sale el finiquito de André Villas-Boas, pues no da con la tecla y la soga apenas le deja respirar.

En Londres ya se le busca sustituto y buena parte del vestuario espera con ansia el momento. «Los jugadores no tienen que respaldar mi proyecto. Es el dueño quien lo respalda», se defendió hace unos días el entrenador, de 36 años. El problema radica precisamente ahí, pues Abramovich reclama una reacción inmediata y ya no hay margen de error. «Seguro que me siento en el banquillo en el partido de vuelta contra el Nápoles», apuntó el portugués con optimismo. Villas-Boas no se rinde.

Llegó al Chelsea porque era lo más parecido a José Mourinho, ídolo en Londres, recordado todas las tardes y en cada cántico. Vestidos por el mismo sastre, técnicos jóvenes y elegantes con ego infinito, presumen de gestionar bien las relaciones con los jugadores, pero a Villas-Boas se le han rebelado los muchachos. Hay clanes en función de las banderas y no sintoniza especialmente con los ingleses, difuminada la figura de Frank Lampard en el equipo con todo lo que representa el centrocampista para esa afición. Mal enemigo.

Cuentan que Lampard y Ashley Cole le reprocharon al entrenador sus maneras en la pizarra y apuntan los medios que ese fue el principal motivo de que ambos fueran suplentes contra el Nápoles. Al parecer, Cole fue contundente y se le atribuye la siguiente afirmación, todo un pulso: «Vine aquí para ganar títulos y levantar trofeos, pero nunca lo conseguiremos con sus tácticas».

Y mientras la sátira ha encontrado un filón con Fernando Torres, que hace tanto que no marca que apenas nadie le espera. Suma únicamente cinco goles desde que cambió camiseta —58 millones pagó el Chelsea al Liverpool— y la gente bromea con su ceguera. Se cuelgan vídeos cargados de ironía, las gradas murmuran con mofa cuando asoma por el área y hablan de ofertas de equipos de Segunda. Lleva 23 partidos sin ver puerta y entre los cientos de nombres que se barajan para suplir a Villas-Boas en el caso de que haya despido se habla de Rafa Benítez, el técnico que sacó lo mejor del delantero madrileño. En el Chelsea, todo es un desastre.

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