La artista sevillana colabora en una singular canción junto a Raskayú mientras recopila temas para su nuevo disco
Día 23/02/2012
María Jiménez vuelve al ruedo de la promoción con «Qué pena tené que dejá la copla pa sé cajera», una canción repleta de sentido del humor que canta junto a Gorka Viruez, Raskayú. El tema relata la historia de una folclórica venida a menos que ha de ponerse a trabajar en un supermercado, y la idea, según cuenta la artista, surgió así: «A través de su manager. Me presentó la propuesta y acepté pensando en todas las travesuras que podía hacer con esa canción». María Jiménez ha vuelto a apostar por un joven valor de la música para su regreso. Al respecto, comenta: «Lo prefiero así. Puedo cantar con los grandes, pero considero más útil hacer colaboraciones con gente que empieza. Creo que ahí soy más necesaria porque el artista grande ya está situado y no me necesita. Además, ¡es tan bonito verlos crecer profesionalmente!». Con ese mismo entusiasmo con el que habla de sus ahijados musicales (Manuel Lombo o María Toledo, entre otros), la cantante recuerda su aportación a la carrera de La cabra mecánica: «Cuando grabé "La lista de la compra" mucha gente de la industria no entendió la canción. Yo aposté por ellos y por su descaro, suelo tener olfato para esas cosas. Y fíjate, luego se convirtió en un himno».
Declara que «toma nota» de todos con cuantos colabora y afirma «absorber todo lo necesario para continuar en la lucha». A ello contribuyen los ánimos que le da la gente por la calle, o «inyecciones de vitalidad», como Jiménez prefiere llamarlas: «Es bonito saber que me quieren como soy, que aún se preocupan por mí y en qué estado se encuentra mi carrera. Siempre respondo con una sonrisa», apunta la sevillana. Y es que la cantante asevera no sufrir esa presión impuesta a las mujeres cuando cumplen cierta edad: «Yo no soy una estrella de Hollywood —dice con sorna—, ni tampoco me dan miedo las chicas jóvenes que vienen empujando fuerte». Continúa: «No estoy bajo la presión de tener que vivir para contar cosas, considero que ya lo he vivido todo y está en mi conocimiento y sentimiento. Quizá no sea la artista que mejor cante, pero sí la que mejor lo cuento». Ella, que en su día cosechó éxitos con «Se acabó», «Con golpes de pecho» o «Vámonos» que luego se convertirían en referencias sonoras en la calle, ha picoteado de todas las fuentes y manifiesta que no le queda ningún demonio dentro al que liberar: «Por hablarte de batallas, ya libré la mía personal con la piratería. Cuando cogí esa bandera y me monté en una apisonadora a aplastar discos, no me secundó nadie. Después se apuntaron muchos a la moda de la ceja y a Zapatero y nadie se acordó de mí. Lo agradecí muchísimo porque le hubiese dicho dos o tres perrerías al presidente en ese momento y no hacerle la pelota como se la hicieron los que se subieron a ese carro. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿dónde estamos los artistas? Pues donde nos merecemos, ni más, ni menos. Se está quedando la música muda».
Sin embargo, esta no es una actitud derrotista y a pesar de «no tener prisa» y preferir «que las cosas surjan», no ve el momento de volver a meterse en un estudio de grabación: «Si de cantar se trata, siempre estoy estupenda, aunque casi siempre le cante al desamor». Añade: «Estoy deseando grabar un disco pero necesito más canciones. Hay alguna por ahí y ojalá dentro de unos meses pueda meterme en un estudio a grabar. Mientras pueda cantar y tenga voz para hacerlo, ahí estaré cuando llegue un buen tema».



