La ministra de Fomento, Ana Pastor, lo dejó ayer claro. No le gustan las «chapuzas» y por ello rechaza el proyecto aprobado por el anterior Gobierno y por el que se reducían los carriles de los túneles con los que atravesará el Guadalquivir entre Dos Hermanas y Coria la nueva autovía de circunvalación de la SE-40. Pastor, tras reunirse con el alcalde de Sevilla, para analizar las actuaciones más urgentes que, en materia de infraestructuras, necesita la ciudad, avanzó alguna de las que serán las prioridades de su departamento, entre las que destaca la SE-40.
Eso sí la ministra advirtió que cuando ha llegado al Ministerio se ha encontrado con que muchos de los proyectos que el anterior Gobierno había anunciado no estaban hechos y, por supuesto, no tenían financiación. En el caso de la SE-40, señaló, ejecutar sus más de setenta kilómetros costará 1.446,59 millones de euros y hasta ahora sólo se han ejecutado 260 millones por lo que «nos faltan por poner» más de 1.200 millones en un proyecto algunos de cuyos tramos, recordó, no están ni siquiera redactados. Ante esta situación, «nosotros queremos que la SE-40 sea una realidad, no una realidad virtual», por lo que anunció que en breve van a licitar el tramo de Alcalá de Guadaíra a Dos Hermanas, de 8,16 kilómetros, cuya ejecución tuvo que pararse al sufrir un modificado que suponía un sobrecoste del 39% sobre el proyecto inicial, y que ahora se estima costará unos 90 millones de euros. Además, se está estudiando ya una solución técnica que permita no reducir el número de carriles de los túneles con la que la nueva autovía de circunvalación atravesará el Guadalquivir, como había previsto el Gobierno Zapatero, ya que eso produciría atascos y se trata de hacer una vía, dijo Pastor, «expedita y en la que no haya embudos» como ha sucedido en alguna otra ocasión (en clara referencia al puente del Centenario en la SE-30).
Pero además del impulso a la SE-40 la ministra anunció que el Gobierno de España apoyará un proyecto que hasta ahora asumía sólo el Ayuntamiento: la SE-35. Pastor señaló que Fomento firmará un convenio de colaboración con la Corporación hispalense para construir una vía que es «muy necesaria» para la implantación en Sevilla de una multinacional, Ikea, y que el Ayuntamiento, como se recordará, se ha comprometido a ejecutar en dos años.
Por lo que respecta a las infraestructuras ferroviarias, Pastor se comprometió también con el desarrollo de la red de cercanías. Tras señalar que en este campo todo lo que se había anunciado por el anterior Gobierno supone una inversión de 500 millones de euros «que no están en ninguna parte», avanzó que se han marcado varias prioridades: la ejecución del apeadero de la C-1 en Guadaíra, que, con un presupuesto estimado de 7,46 millones de euros, conectará con la línea 1 del metro y dará servicio a la Universidad Pablo de Olavide; la ejecución del intercambiador de Pino Montano de la C-4, para el que se estima una inversión de 3 millones, y la prolongación de la C-2 desde el apeadero de la Cartuja primero a Torre Triana y luego hasta Blas Infante. Pastor calificó este proyecto, que costará entre 45 y 50 millones, como «muy importante», pero también recordó que por ahora no hay ni estudios ni proyecto que permita darle trámite.
De hecho, la ministra no avanzó cuáles de estas infraestructuras contará con partida presupuestaria en este año, «se presupuestará lo que se pueda gastar en este ejercicio». Respecto al metro, recordó que se trata de una infraestructura competencia de la Junta de Andalucía y que cuando ésta defina su aportación se verá la del Estado.



