El encuentro entre el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, y la ministra de Fomento, Ana Pastor, sirvió no sólo para definir prioridades en materia de infraestructuras sino para poner de manifiesto que uno de los proyectos más polémicos de Sevilla, la torre Pelli, no las tiene todas consigo. La ministra dio a conocer ayer que la Agencia Española de Seguridad Aérea (Aesa) ha impuesto una multa de 140.000 euros a la promora de la torre, la sociedad Puerto de Triana participada mayoritariamente por Banca Cívica-Cajasol, por no cumplir el ordenamiento jurídico.
La sanción es la resolución del expediente que Seguridad Aérea abrió hace meses a los promotores del proyecto por no solicitar autorización para construir el rascacielos en una zona de servidumbre del aeropuerto de Sevilla. La sanción se le habría comunicado hace dos meses y todavía no ha sido abonada. Desde Banca Civica-Cajasol se aseguró ayer que en los próximos días interpondrán un recurso contencioso-administrativo contra ese expediente sancionador.
La cuestión que afecta ahora al rascacielos se remonta a la elaboración del PGOU. En su día, Fomento habría apercibido al Ayuntamiento por no darle cumplida información sobre los proyectos en altura que se planteaban en el nuevo documento de planeamiento urbanístico de la ciudad que se aprobó en junio de 2006. A partir de ahí, la promotora del rascacielos habría entendido que no tenía que solicitar permiso cuando la ejecución de ese proyecto de esas características implica el envío de un informe por parte de los promotores a Fomento para darle cumplida cuenta de sus detalles. Puerto de Triana no habría ni solicitado el permiso ni enviado el pertinente informe, razón por la cual Aesa le ha abierto expediente y sancionado.
La cuestión está ahora en cómo afectará el proyecto a la navegación aérea, y para ello habrá la semana que viene una reunón entre técnicos de Aesa y el Ayuntamiento de Sevilla que será crucial para su continuidad. Al parecer, el rascacielos no afectaría ni al aterrijaze ni despegue de los aviones, pero sí a los recorridos de aproximación de las aeronaves, donde su altura, 178 metros, podría dificultar algunas maniobras. Cabe recordar que ahora muchos de los vuelos acceden al aeropuerto sobrevolando la Cartuja.



