La Universidad de Sevilla tiene preparado un plan de ajuste «bastante potente» para reducir el gasto en cuestiones «que no afecten a la calidad de la docencia y la investigación», tal y como confirmaron a ABC fuentes de la Hispalense. De este modo, y aunque no quisieron detallar cuáles serán esas medidas, «muy pronto las daremos a conocer, en cuanto conozcamos el alcance del ajuste presupuestario por parte de la Junta de Andalucía».
A la espera de que la Junta se pronuncie, el Rectorado tiene un plan para poder hacer frente a los previsibles recortes en la financiación, y las mismas fuentes consultadas aclararon que, en todo caso, estas medidas no afectarían al personal. Esto fue confirmado también por la vicerrectora de Estudiantes, Julia de la Fuente, que señaló que «nuestro objetivo es el mantenimiento de la plantilla».
De estas declaraciones se entiende que el plan de ajuste que dará a conocer la Universidad no afectará al punto 1 del presupuesto de gastos, es decir, al de «personal»-que supone actualmente un 60% de todo el presupuesto, con 291.557.189 euros-; y sí lo hará a otros puntos como «bienes corrientes y servicios» o «inversiones reales».
La vicerrectora aseguró que «nuestro objetivo es el mantenimiento de la plantilla»
Así, docentes consultados por este periódico aportan sus opiniones sobre cómo podría la Universidad optimizar el gasto. Es el caso de la catedrática de Contabilidad y tesorera de la Asociación Rector Machado y Núñez, Joaquina Laffarga, que va a plantear en el seno de esta asociación una serie de medidas en este sentido «para que no se tire a la basura el dinero».
Cree que habría que aprovechar las «economías de escalas», en primer lugar, habría que hacer una reducción de centros y departamentos y, por consiguiente, una reducción de cargos. La Hispalense tiene actualmente 25 centros que, según Joaquina Laffarga, «pueden reducirse a unos 11 perfectamente». La razón es que muchos profesores trabajan para distintos centros a la vez, como son los casos de las Ingenierías o Económicas y Finanzas. Esta medida complementaría a la propuesta de fusión de carreras con poca demanda.
En cuanto a la reducción de departamentos, señala que «no tiene sentido que existan varios departamentos para una misma área», y pone ejemplos como el de Economía Aplicada I, II y III. Estas medidas conllevarían también una reducción de cargos, por lo que aquí sí se podría tocar el presupuesto en personal, que tiene prefijado casi dos millones y medio de euros para este cometido.
Sobre este asunto de la reducción de cargos, el decano de la Facultad de Turismo y Finanzas, José Luis Jiménez, opina que «yo como decano hago la misma tarea de siempre -docente e investigación-, más el trabajo de gestión, por el que sólo cobro un complemento de 200 euros brutos mensuales». En este sentido afirma que «si la reducción de cargos conlleva una mejora económica, adelante», pero que con ese complemento tampoco conllevaría un gran ahorro.
Sí está de acuerdo con estudiar la fusión de centros, sobre todo «en las carreras de Humanidades como Geografía o Historia del Arte», que tienen poca demanda. También, habría que «equilibrar» los créditos docentes que tienen los profesores ya que «hay departamentos que por su baja demanda están más descargados y llegan sólo a dar 10, cobrando lo mismo que otros que dan el máximo (24)». Cree que las carreras o asignaturas que no alcanzan un mínimo, «deben desaparecer o fusionarse».
Otra de las medidas que estudiará la Asociación Rector Machado y Núñez para proponerla al Rectorado será la creación de una central de suministros, de forma que los departamentos no se autogestionen el material.
En cuanto al incremento del precio de las matrículas con la entrada en vigor del Real Decreto, esta catedrática de Contabilidad considera que «la primera debe ser más barata de lo que es, casi gratis incluso, pero habría que poner como condición una permanencia en la Universidad. Esto es algo que pasa en la Carlos III de Madrid, que un alumno no puede matricularse 6 veces de la misma asignatura, que además en muchas ocasiones ni se presenta».
Gastos superfluos
Joaquín Muñoz, catedrático y ex decano de Matemáticas, ofrece una serie de ideas sobre qué gastos tiene la Universidad de Sevilla presupuestados actualmente que son suprimibles.
Entre estos gastos «superfluos», se encuentran cuestiones como el dinero destinado a comunicaciones telefónicas, que asciende a 1.685.946 euros, incluyendo «móviles corporativos» al Consejo de Alumnos (Cadus) y delegados de distintas facultades. También, otro ejemplo de gastos prescindibles puede ser el de las «atenciones protocolarias y representativas» (79.029 euros) o el destinado a la «información, divulgación y publicidad» -propaganda de la Universidad-, 975.577 euros. Llama la atención que el presupuesto para este último, en 2011, era muy inferior: 123.000 euros.
Otros ejemplos pueden ser el «sistema integral de bicicletas» -algo parecido al Sevici- cuyo presupuesto es de 100.000 euros, el doble que en 2011 o las becas que este catedrático califica como «de carácter clientelar». Aquí, engloba las ayudas y formación en el Cadus, donde se destinan 6.300 euros, y de las que piensa que no son necesarias. Otro gasto, el del Cicus, tiene prespupuestado para actividades lúdico-festivas 917.187 euros y también sorprende la enorme subida que han experimentado los intereses por préstamos en 2012 (2.000.000 euros), en relación con los de 2011 (627.958 euros).
Por otro lado, considera que hay conceptos que no se aclaran lo suficiente como es el de «acción social», que tiene consignados más de cuatro millones de euros.






