El
Estilo Letizia
Por Roseta
del valle y Silvia Castill
Se
impone el «estilo Letizia». Desde el día en que el
Príncipe de Asturias la presentó como su prometida, en
la calle se han multiplicado las imitaciones, remedos y réplicas
de su forma de entender la moda. Desde su corte de pelo (escalonado
y con tenues mechas rubias) a sus modelos, por lo general sencillos,
lejos de toda extravagancia y en ocasiones sobrios en exceso. Todo es
susceptible de ser copiado. Mientras, doña Letizia, sometida
en cada una de sus apariciones al juicio popular, trata de definir su
estilo y buscar su hueco en la moda, sometiéndose a constantes
pruebas, quizá por imperativo protocolario.
Aunque llevaba meses colándose en las casas de los españoles
a través del Telediario, fue el 3 de noviembre del año
pasado cuando el Príncipe de Asturias convocó a toda la
prensa para anunciar su compromiso. En aquella ocasión, eligió
un diseño correcto compuesto por una chaqueta de «tweed»,
en color crema, y un socorrido pantalón negro.
Fue
un debut aplaudido por su medida sencillez. Pero quizá el diseño
que lució el día de su petición de mano en el Palacio
de El Pardo es el que más ha marcado su trayectoria. El cuello
del traje de chaqueta blanco, firmado por Armani, se ha convertido en
una seña de identidad de doña Letizia, hasta el punto
que el cuello chimenea de la chaqueta ha pasado a bautizarse con su
nombre. Fue entonces cuando comenzó lo que se llamó la
«letiziamanía». En los percheros de las tiendas más
populares, como Zara, se colgaron réplicas de ese traje a precios
muy asequibles. Pero la repercusión de aquel diseño llegó
mucho más allá y actualmente se pueden encontrar imitaciones
incluso en mercadillos locales. Mucho dio que hablar aquel Armani. Que
si era demasiado blanco, que si demasiado ancho, que si demasiado veraniego,
que si debería haber sido de un creador español... Sin
embargo, es la ocasión en que hemos visto más atractiva
y espontánea a la futura esposa de Don Felipe.
Un mes entero tuvimos que esperar hasta poder ver a doña Letizia
en otra aparición oficial. Fue el día de los festejos
por el XXV aniversario de la Constitución. En aquella ocasión
se presentó muy cambiada: mucho más discreta, recatada
y sobria. Fue la primera vez que lució una falda a juego con
una chaqueta oscura de color indefinido. Los zapatos, al igual que la
Reina y las Infantas, fueron, como en apariciones posteriores, de tacón
muy alto. Una vez más demostró su austeridad a la hora
de elegir los complementos y tan sólo se adornó con una
carterita de mano y unos pequeños pendientes. Aquella noche,
acudió al Real. Entonces eligió un traje de chaqueta en
negro riguroso con un ligero escote en pico. La diferencia con otras
ocasiones fue que la falda tenía un ligero vuelo.
También hemos tenido oportunidad de conocer a la prometida del
Príncipe en su faceta más informal. Ha sido en las visitas
a su familia asturiana, en Ribadesella, cuando la hemos visto más
juvenil: con pantalón de pana, botas, jersey de cuello alto y
cazadora de cuero. Un «look» muy similar al que utiliza
para ir de compras, como en su polémica visita a un centro comercial
de Madrid.
Quizá la ocasión en que apareció menos favorecida
fue en la recepción al Consejo de la Grandeza, ya que llevaba
una falda y abrigo a juego tan amplios que ocultaban totalmente su silueta,
además de seguir en su línea de no llevar joyas ni complementos.
Doña Letizia hizo gala de su discreción en el vestir en
su visita privada a la exposición de Manet en El Prado, con un
jersey crudo debajo de un traje marrón que estilizaba su figura.
Para una noche en la Ópera con Doña Sofía y Don
Felipe, eligió un esmoquin negro. Todo un acierto salvo por el
gran lazo blanco que llevó a modo de «foulard». Fue
la primera vez en que pudimos verla con el pelo recogido en un moño,
síntoma de que la futura reina está sometiendose a diversas
pruebas hasta dar con su estilo definitivo.
El día del 36 cumpleaños del Príncipe de Asturias
la pareja viajó a Covadonga. Fue aquella la primera vez en que
doña Letizia cambió el monocolor por el estampado de una
falda a juego con una bufanda, que firmaba Miriam Ocáriz, una
diseñadora rompedora para un modelo demasiado clásico.
Por la noche, en Oviedo, la pareja salió a cenar. Una vez más
la prometida de Don Felipe demostró que en sus comparecencias
no oficiales es cuando más partido se sabe sacar. Con un conjunto
beige en ante, botas altas color camel y un impresionante abrigo de
piel vuelta, doña Letizia gana cuando se ajusta a los atuendos
acordes con su edad.
Muchas veces se ha comparado a la futura Princesa de Asturias con la
glamourosa Rania de Jordania. Quizá la ocasión en la que
los estilos se asemejaron más fue en su aparición en la
conferencia del club Georgetown en Madrid. Una chaqueta informal en
rosa palo, y con cinturón de cuerda sobre un pantalón
negro, demostró su faceta más estilosa.
Y en el aspecto deportivo, hemos podido verla en su «bautizo»
de nieve en Baqueira Beret. Como una avezada esquiadora llevó
un conjunto de dos piezas en blanco y rojo. Llamó la atención
la melena sin ningún recogido, muy incómodo para los descensos
por la montaña.
En su visita a ARCO, doña Letizia se mostró más
desenvuelta que nunca con un traje de chaqueta color rojo entallado
que dibujaba su delgadísima figura.
Una de las apariciones que mayor interés ha despertado fue la
que realizó en la boda de su prima Abigail en la localidad madrileña
de Boadilla del Monte. Aquel diseño plateado de Miguel Palacio
también dio mucho que hablar. Doña Letizia parecía
esconderse tras una ancha chaqueta de forma trapecio y una amplia falda
adornada con un semi lazo en la parte posterior. Esta vez, abandonó
su acostumbrada sobriedad en los accesorios y acompañó
el modelo con unos guantes negros de piel por debajo del codo y unos
zapatos de puntera abierta con lazos. La prometida del Príncipe
parece sentirse muy a gusto con las creaciones de este reconocido modista.
Los tonos irisados son otra preferencia suya para los actos de semi
gala, ya que en la cena «castrense» en el Alcázar
de Segovia también se decantó por un traje de chaqueta
tornasolado.
Con el semblante descompuesto, doña Letizia acudió el
11-M a visitar a heridos en los atentados. Aunque aquel día la
indumentaria era lo que menos importaba, doña Letizia hizo gala
de su discreción con un traje gris de doble botonadura con raya
diplomática.
De luto riguroso, al igual que el resto de los presentes, acudió
al funeral de Estado por las víctimas. Doña Letizia llevó
pantalones, mientras la Reina y las Infantas optaron por la falda. Lo
mismo ocurrió en la misa del Domingo de Resurrección en
Palma de Mallorca, pero en esta ocasión fue doña Letizia
la que eligió una falda vaporosa y la Reina y sus hijas prefirieron
el pantalón para resguardarse en una fría mañana
de abril. La prometida del Príncipe optó una vez más
por el estampado y una chaqueta negra entallada con un semivolante en
el bajo.
Informal pero muy favorecida acudió a una de las pruebas en el
taller de Manuel Pertegaz, el diseñador de su traje de novia.
Doña Letizia llevó una elegante cazadora de piel y el
bolso, de la colección de primavera «Crucero», de
Tom Ford para YSL, llenos de volantes, que acompañó con
un pantalón negro de rayas multicolor.
Sólo falta ver la evolución de doña Letizia en
recepciones y fiestas de gala, con vestidos largos, joyas importantes
y tiaras.
[volver índice Letizia
Ortiz]