Marchas nupciales
Por Julio Bravo

Música y boda son palabras indisolublemente unidas.

El enlace entre el Príncipe de Asturias y doña Leticia Ortiz no ha de ser una excepción. No se conoce el repertorio que se escuchará durante la ceremonia, pero sí se sabe desde hace un mes quiénes serán sus intérpretes. Será Jesús López Cobos, actual director del Teatro Real, quien se pondrá al frente de la Orquesta Sinfónica de RTVE y del Coro Nacional de España. López Cobos es una de las más importantes batutas españolas. Ha desarrollado su trabajo en formaciones como la Filarmónica de Londres, la Orquesta de Cámara de Lausana, la Sinfónica de Cincinatti o la Orquesta Nacional de España; ha sido el director general de la Ópera de Berlín y ha dirigido también en teatros la Scala de Milán, el Covent Garden de Londres, la Ópera de París o el Metropolitan Opera House de Nueva York.

Fue, además, el primer director de orquesta que recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, con lo que su elección ha sido recibida sin reticencias. No se puede decir lo mismo de la designación de la orquesta y el coro, que ha causado una lógica decepción en aquellos conjuntos de la capital (la Orquesta Nacional, la Sinfónica de Madrid, el Coro de RTVE). Los responsables y los músicos de estas formaciones esperaban ser quienes interpretaran la música en la Almudena el día 22 de mayo.

De estreno absoluto


No será la de la ceremonia religiosa la única música que rodee al enlace. Esta semana se ha sabido que el Ayuntamiento de Madrid va a ofrecer al Príncipe de Asturias como regalo una pieza compuesta por Nacho Cano, uno de los componentes del trío Mecano. A Don Felipe siempre le ha gustado este grupo, y ese hecho puede haber pesado en la elección de Cano. «Música para una boda» es el título de la obra, una pieza breve de nueve minutos de duración. Solemne y básicamente melódica, tiene tres solos de guitarra española, trompeta y piano electrónico, y requiere una plantilla de sesenta y cuatro músicos, dirigidos por Cano.


Dos días antes del enlace, se estrenará otra obra encargada por un Ayuntamiento (en este caso el de Oviedo) con motivo de la boda. Se trata de una «Marcha Nupcial, que ha escrito el joven compositor Jorge Muñiz. De familia asturiana, nació en Meyrez (Suiza) en 1974, y actualmente completa sus estudios en la Manhattan School of Music. La obra tendrá una duración de cinco minutos y, según el autor, ha tenido en cuenta la tradición de la Familia Real y el aspecto festivo del enlace. La zarabanda es la base rítmica sobre la que se ha basado el compositor.
Sobre la música de la ceremonia sigue el silencio, y desde Zarzuela se ha pedido la máxima discreción. Las pistas, por tanto, hay que buscarlas sobre todo en los enlaces de las dos Infantas, Doña Elena y Doña Cristina. En la boda de la primogénita de los Reyes con Don Jaime de Marichalar, celebrada en Sevilla en marzo de 1995, e interpretadas por la Orquesta Sinfónica de la capital hispalense, el Coro Nacional y el organista Enrique Ayarre, se oyeron piezas muy populares dentro del repertorio religioso. Fueron fragmentos de la «Misa de la Coronación», de Mozart, así como el «Ave María» de Tomás Luis de Victoria; el «Ave Verum», también de Mozart; la «Cantata Coral» de Johann Sebastián Bach y el celebérrimo «Aleluya» de «El Mesías» de Haendel.

Precedentes sonoros


En la boda de la Infanta Doña Cristina con don Iñaki Urdangarín, celebrada en la Catedral de Barcelona, hubo un repertorio similar. Los intérpretes en aquella ocasión fueron el organista Doménech Colls, y junto a él intervinieron la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña junto al Orfeó Catalá y el Orfeón Donostiarra. La columna vertebral de la ceremonia, musicalmente hablando, fue también la «Misa de la Coronación» de Mozart. Junto a ella sonaron piezas que también habían estado presentes en el enlace de Doña Elena, como el «Ave verum» de Mozart y el «Aleluya» de Haendel, junto a obras como la coral de Johann Gotfried Walter «Alabad al señor»; un «Preludio y Fuga en La menor» de Buxtehude; la «Toccata fantasía» de Bach, el «Gloria» de Vivaldi, el «Ave María» de Schubert, o la obra del padre Marina «Aite Gurea».
No es difícil suponer que varias de estas piezas suenen el próximo 22 de mayo en la Catedral de la Almudena. Tampoco, a la vista de los antecedentes, parece probable que se incluya ninguna de las marchas nupciales más populares: la que Richard Wagner incluyó en su ópera «Lohengrin», y la que escribió Félix Mendelssohn para «El sueño de una noche de verano». Son dos piezas casi inevitables, pero a fuerza de escucharse han pasado a considerarse en ocasiones piezas vulgares.


Si se echa la vista atrás, se puede comprobar que los tiempos han cambiado también musicalmente. El viernes 1 de junio de 1906, en la crónica de la boda del Rey Alfonso XIII con Doña Victoria de Battenberg aparecida en ABC, se podía leer: «El Orfeón de Pamplona cantó el "Tota Pulcra" de Guilleman y el "O Salutaris" de Laurent de Rilli. Terminó la misa. Los Reyes pasaron al trono. Ciento cincuenta ejecutantes entre cantantes y músicos interpretaron el gran "Te Deum" del maestro Mateos, obra de gran efecto para dos masas corales y orquestales situadas en ambos extremos del templo».


No parece probable que estas obras se escuchen en La Almudena; sí podría ser más probable que suenen algunas de las melodías que han adornado varias de las últimas bodas reales. Son «Jesús, Alegría de los hombres», una de las más hermosas cantatas compuestas por Bach; la coral del mismo autor «In dulci iubilo»; o el «Ave María» que Gounod escribió a partir de un tema también de Bach.

 

[volver página principal preparativos]

© 2004-2006  Diario ABC S.L.U. Reservados todos los derechos. Resolución óptima 800x600 px. Navegadores 4.0 o superiores.