Un
sello sin precedentes
Por Javier Linares
Tres
efectos postales diferentes van a conmemorar el matrimonio del Príncipe
de Asturias. El día 22 se pondrá a la venta un sello que
reproduce el toisón de oro, con el que el Correo español
desea felicitar a los contrayentes. También ese día comenzará
a utilizarse una etiqueta de franqueo con un diseño alusivo al
enlace. Y dos días después, coincidiendo con la inauguración
en Valencia de la Exposición mundial de filatelia «España
2004», se pondrá en circulación una hojita bloque
compuesta por tres sellos. Uno reproduce una fotografía de SS.
MM. los Reyes; otro, la efigie del Príncipe de Asturias, y el
tercero, un retrato de Don Felipe y Doña Letizia Ortiz.
De este último, el más directamente vinculado al acontecimiento
por su contenido gráfico, se han impreso en la Fábrica
Nacional de Moneda y Timbre un millón de ejemplares, que previsiblemente
se agotarán en muy poco tiempo. El hecho resulta significativo
porque es la primera vez que el Correo español dedica un sello
al enlace de un miembro de la Familia Real, sin duda por una pacata
interpretación de la discutible normativa sobre elección
de motivos y protagonistas vivos en los sellos de nuestro país.
Aunque parezca mentira, ningún sello dio cuenta en España
de la boda del entonces Príncipe de España con Doña
Sofía de Grecia, celebrada en Atenas en 1962. El régimen
del general Franco hizo todo lo posible para amortiguar la resonancia
pública del acontecimiento.
Tampoco hubo ningún sello conmemorativo del enlace de la Infanta
Doña Elena con don Jaime de Marichalar en 1995, ni en la de la
Infanta Doña Cristina con Iñaki Undargarín dos
años más tarde. Circunstancias que, naturalmente, no impidieron
que un país sin ningún vínculo histórico
con España, Turkmenistán, emitiera en 1997 un sello dedicado
a la boda de la Infanta Doña Cristina, con evidente aunque tardío
oportunismo comercial. Y que la República de Guinea Ecuatorial
emitiera en 1998 una hojita bloque con un sello central ocupado por
una fotografía del primogénito de los duques de Lugo,
y el resto por una fotografía de los Reyes Don Juan Carlos y
Doña Sofía tomada durante la boda de Doña Cristina.
El único y remoto precedente de un sello dedicado a un enlace
real en España tuvo relación con el de Don Alfonso XIII
y Doña Victoria Eugenia, celebrado en Madrid el 31 de mayo de
1906. Un año después se pusieron a la venta seis sellos
o viñetas conmemorativas con la efigie de ambos soberanos, cuya
legitimidad postal ha sido desde entonces motivo de polémica,
ya que se vendieron únicamente en el recinto de una Exposición
de Industrias Madrileñas inaugurada en la capital y durante el
periodo de celebración de la misma, aparte de carecer de valor
de franqueo.
Las bodas reales y principescas son un tema recurrente y favorito en
las emisiones postales de muchos países, y no sólo, sorprendentemente,
aquellos donde impera un régimen monárquico. Estos acontecimientos
unen a su romántica seducción un particular atractivo
filatélico, que induce a millones de personas, coleccionistas
o no, a conservarlas. Seguramente la más famosa fue la dedicada
por Inglaterra a la boda del príncipe heredero Carlos con lady
Diana Spencer en 1981. El enlace del Príncipe Rainiero con la
actriz Grace Kelly en 1956 fue otra de las efemérides románticas
rubricadas por una famosa emisión filatélica del Correo
de Mónaco.
Otras bodas principescas reflejadas en los sellos, en su momento, serían
las del Príncipe heredero Humberto de Italia con la princesa
María José de Bélgica en 1938. También las
del Príncipe Juan de Luxemburgo con la princesa Josefina Carlota
de Bélgica en 1953; la de la Princesa (Reina desde 1972) Margarita
de Dinamarca con el diplomático francés conde Henri de
Monpezan, en 1967, y la del Príncipe Akihito y la Princesa Michiko
de Japón, en 1959.
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