Historia
de un banquete
(pág 2)
Por Carlos Maribona
También
fue rioja, el más emblemático de los vinos españoles,
el tinto seleccionado para las bodas de las Infantas Doña Elena
y Doña Cristina. En la primera se sirvió un gran reserva
del 87, mientras que en la segunda el elegido fue también un
gran reserva pero de la añada del 90. Tanto en el banquete de
Sevilla como en el de Barcelona, la lista de vinos se completó
con un Jerez, un blanco de Rueda y un cava catalán, previsiblemente
los mismos que se servirán el sábado 22 de mayo en el
banquete del Palacio Real.
Otro dato que se conoce es quién será el pastelero encargado
de elaborar la tarta nupcial. Esta tarta, como reproducimos en
estas páginas, es una costumbre que se introdujo en España
en 1906 con motivo de la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de
Battemberg.
La
del Príncipe de Asturias ha sido encargada a Francisco Torreblanca,
un pastelero de Elda (Alicante) que ha sido campeón de España
y de Europa de repostería. Aunque no ha querido adelantar los
detalles, sí se sabe que los novios han escogido personalmente
los ingredientes y que se tratará de una tarta de diseño
moderno y frágil, con un montaje original. Además del
pastel de bodas, este repostero, que se desplazará a Madrid con
un equipo de veinte ayudantes, preparará 2.000 pasteles que se
servirán a los postres del banquete. En las mesas, cubiertas
con mantel blanco y servilletas a juego, estará la vajilla de
Palacio con el escudo del Rey y cubertería de plata.
Como puede comprobarse, los menús servidos en los banquetes de
boda de las Infantas son una buena referencia para definir la líneas
principales del banquete del próximo sábado. Siempre dentro
de una línea clásica.
El
18 de marzo de 1995, en el Real Alcázar de Sevilla, con motivo
del enlace matrimonial entre Doña Elena y don Jaime de Marichalar,
los novios y sus invitados pudieron probar:
Lubina del Cantábrico con trufas y almendras
Perdiz
roja española con salsa castellana
Crema
helada de café con almendra y salsa de caramelo
Tarta
Vinos:
Jerez, blanco de Rueda, tinto de Rioja gran reserva 87-, y cava
catalán.
Estos
vinos, igual que ocurrirá en la boda de Don Felipe, figuraban
sin etiqueta, bajo la denominación de origen, aunque ésta
previamente realiza la selección de una bodega cuyos vinos son
los que se sirven.
En
la boda de Doña Cristina,
los vinos que acompañaron el menú tenían el mismo
origen: Jerez, Rueda, Rioja en esta ocasión fue un gran
reserva del 90 y cava de Cataluña. Sin embargo, el menú
de esta boda fue ligeramente más sofisticado:
Sorpresa
de quinoa real (un cereal procedente de Bolivia) con verduritas
Lomo
de lubina y suflé de langostinos
Preludio
de chocolate amargo
Tarta
Hubo además en esta ocasión un menú macrobiótico,
otro para musulmanes (mijar) y otro para judíos (kosher).
Estos son los únicos referentes inmediatos que pueden servirnos
de orientación. Por desgracia, los avatares históricos
hicieron que el siglo XX no fuera muy pródigo en banquetes de
boda reales en España. En realidad, el último celebrado
en nuestro país fue el del Rey Alfonso
XIII con la Princesa Victoria Eugenia de Battemberg, que se vio
además alterado por el atentado sufrido por los novios en la
calle Mayor. De este banquete no se conserva demasiada información,
aunque quizá uno de los aspectos más originales sea el
ya citado de la aparición de la primera tarta de bodas wedding-cake
que se conoció en España y que hasta ese momento era una
costumbre inglesa.
Según publicó ABC el 2 de junio de 1906, ese banquete
se celebró por la noche en Palacio y a él asistieron la
Familia Real, los Príncipes extranjeros invitados a la ceremonia,
la alta servidumbre palatina y el ministro de Estado.
El menú, bastante largo y dividido en diferentes apartados como
correspondía a las costumbres de la época, fue el siguiente:
Sopas:
San Germán |Sevigné
Frito:
Buñuelos de Estrasburgo
Entradas:
Pastel de ave con salsa muselina | Solomillo a la Richelieu | Jamones
de Praga a la bohemia
Ponche a la americana
Legumbre:
Espárragos con salsa de finas hierbas
Asado:
Pollos de Bayona
Entremeses: Ensalada parisiense | Embajadores | Helado Laviere
Vinos:
Jerez 1847; Chateau Margaux; borgoña Romanée; Johannesberger
del Rhin; champán Cordón Rouge, y Málaga.
No
hay que asustarse por lo extenso del menú. Los
comensales elegían de estos platos y no comían de todo.
En cuanto a los vinos, puede verse que todos, excepto el Jerez de aperitivo
y el Málaga de postre, eran extranjeros, fundamentalmente franceses
(Burdeos, Borgoña y Champaña), con la presencia de un
blanco del Rhin.
Aunque
la información que ese día facilitó ABC a sus lectores
ofrecía los platos traducidos al español, lo habitual
en la época, en la que se registraba una enorme influencia de
la cocina y de las costumbres francesas como puede verse en los
nombres de los platos servidos en este banquete, era que los menús
aparecieran escritos en el idioma del país vecino y se dividieran
en apartados que, incluso traducidos al español, correspondían
a la denominación francesa.
Como
muestra, el menú guardado por un coleccionista
que reproducimos en estas páginas y que corresponde a la comida
celebrada el 1 de junio de ese año de 1906 en la Embajada de
España de Santiago de Chile para celebrar precisamente la boda
de Alfonso XIII. Todos los platos, nueve principales y tres postres,
aparecen en francés en la minuta, aunque en esta ocasión
no están divididos por bloques. De nuevo todos los vinos eran
franceses, excepto un solera amontillado de aperitivo.
Estos son los platos que se sirvieron, traducidos:
Naranjas a la moderna | Crema de ave a la Royal | Cangrejos de río
Maison dOr
Filete de buey a la Perigueux | Becasinas a la antigua | Pan de foie-gras
helado
Espárragos a la mantequilla | Pavos asados |Ensalada de aguacates
| Hojaldres a la piña
Parfait de chocolate y almendra
Fruta
| Café
Vinos:
solera amontillado, Chateau dYquem 1894, Pape Clement 1896, La
Tache Romanée 1895, Saint Marceau 1892, licores.
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