La
primera tarta nupcial en una boda real
Por Carlos Maribona
Aunque
ahora pueda parecernos mentira, la primera tarta nupcial que se sirvió
en España lo fue en la boda del Rey Alfonso
XIII con Victoria Eugenia de Battemberg. Esta era una costumbre
británica desconocida hasta ese momento en España, hasta
el punto de que el gran pastel que se sirvió en aquella ocasión
llegó desde Inglaterra. En el ABC del 16 de mayo de 1906 podía
leerse una encantadora crónica del corresponsal de nuestro periódico
en Londres, enviada por telégrafo, que decía lo siguiente:
«Acaba de terminarse, y sale para Madrid, el Wedding-cake del
31 de mayo, o sea el pastel de boda de la princesa Victoria. Será
el primer Wedding-cake que se haya visto en España.
D. Alfonso ha querido, por atención hacia su futura, inaugurar
en su patria esta costumbre inglesa.
El pastel de boda a que me refiero tiene seis pies de altura, pesa 300
kilos y mide 46 pulgadas de diámetro en su base.
Lo forman seis costados separados por columnas corintias y está
adornado con un artístico trabajo en azúcar, que representa
los principales viñedos españoles.
Rodéalo un festón de flores de azahar, margaritas, mirtos
y rosas blancas, escogidas por la misma princesa Victoria.
En el centro del pastel aparecen el escudo, el monograma y la corona
Real, y dominándolo todo un grupo de amorcillos que sostienen
en sus brazos canastillas, de donde caen, por toda la altura del pastel
hasta la base guirnaldas de mirtos y rosas.
Todo el Wedding-cake ha sido fabricado con una masa que los reposteros
ingleses denominan mezcla real y que se compone de crema
glacée, pasta de bizcocho y los perfumes culinarios más
famosos.
Sobre el plato de plata macizo en que se servirá el monumental
pastel se colocará un cuchillo con hoja de oro y mango de plata
de dos pies de longitud.
El día de la boda la princesa Victoria clavará solemnemente
el cuchillo en el pastel, que en seguida será repartido en trocitos
entre los invitados».
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