La
boda del Pírincipe de Asturias
Por Esperanza Aguirre. Presidenta de la Comunidad de Madrid
A
lo largo de nuestras vidas vivimos, en contadas ocasiones, algunos acontecimientos
con la conciencia de que aparecerán en los libros de Historia
que leerán las generaciones venideras. España, Madrid
y todos nosotros nos preparamos para vivir uno de esos momentos con
la boda del Príncipe de Asturias y Doña Letizia Ortiz
Rocasolano el próximo día 22 de mayo.
La boda del Príncipe heredero del trono de España es un
hecho que se ha producido muy pocas veces en la Historia de España
y siempre, desde la lejana boda del malogrado Príncipe Don Juan,
el hijo de los Reyes Católicos, que todavía cantan los
romances, esas bodas han sido vividas por sus contemporáneos
con alegría, con esperanza y con ilusión. La Monarquía
de hoy ya no se rige por las normas y principios de antaño, sino
que es una Institución clave en el edificio de nuestra España
Constitucional, y la relación de los ciudadanos con la Familia
Real ya no tiene, pues, los caracteres de otras épocas. Por eso,
la alegría, la esperanza y la ilusión con que los madrileños
vamos a vivir la boda de Don Felipe y Doña Letizia son sentimientos
que, además de la emoción que les otorga el carácter
trascendental del acontecimiento, parten del convencimiento racional
de que para España y la convivencia de todos los españoles
del presente y del futuro la felicidad de la nueva pareja tendrá
una influencia indiscutiblemente positiva.
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