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Quince cuestiones | |
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AUTONOMÍAS Reconocimiento general Valedor importante para Cataluña
En esta vertiente, Cataluña ha tenido en Juan Carlos I un valedor importante, sin que con ello la institución monárquica se excediera lo más mínimo en relación con lo que son sus atribuciones constitucionales. Recuerdo, como muestra, dos momentos concretos: los actos organizados en relación con la asunción del Principado de Girona por parte del Príncipe Felipe, a quien le corresponde como heredero de la Corona, y la participación de la Familia Real en los actos del Milenario de Cataluña. Más allá de estas y otras actuaciones concretas, en las que el Rey ha dictado normalidad y serenidad, su figura perdurará como la del instrumento que permitió hacer, primero, posible y, después, real, la democracia actual. Jordi PUJOL (Presidente de la Generalidad de Cataluña en 2000) Un cuarto de siglo de Monarquía restaurada
Durante ese cuarto de siglo es indudable que la Corona, como institución, y la persona del Rey Don Juan Carlos I (apoyado en una ejemplar Familia Real) ha representado un papel importante y positivo en todas las direcciones; arbitraje responsable en los primeros años de la transición; contribución al prestigio exterior de una España que salía de un largo período de aislamiento (que nada tenía de espléndido); merecido apoyo popular y del conjunto de los sectores de una sociedad compleja, y superación de dificultades sucesorias nada sencillas. Pasará a la Historia como un período de paz y progreso de España, que sin duda tuvo causas diversas (internas y externas), pero al que sin duda contribuyó, de modo más que simbólico, la Monarquía restaurada y plenamente constitucional. M. FRAGA IRIBARNE (presidente de la Xunta de Galicia en 2000) Cimiento del Estado de las Autonomías
La democracia española se ha consolidado en estos veinticinco últimos años gracias al espíritu de concordia y consenso entre las fuerzas políticas que presidió la transición. Y ese espíritu fue alimentado, en gran medida, por la figura personal de Don Juan Carlos. El Rey ha cumplido su papel constitucional, procurando moderar, cuando las circunstancias lo han exigido, el funcionamiento regular de las instituciones del Estado, y contribuyendo siempre a reforzar la labor del Poder Ejecutivo: desde mi posición política, remarcaría especialmente el fructífero período de los Gobiernos socialistas que ha ocupado más de la mitad del Reinado. La Monarquía ha sido también un factor decisivo para cimentar el Estado de las Autonomías y soldar con el tacto necesario las fisuras que a veces han amenazado con cuartearlo. Para Andalucía, la condición del Rey como garante y vigilante permanente de las aspiraciones y de los derechos de nuestras nacionalidades y regiones se podría simbolizar en la propia promulgación de nuestro Estatuto de Autonomía, firmado por Don Juan Carlos el 30 de diciembre de 1981. Manuel CHAVES (presidente de la Junta de Andalucía en 2000) El primer madrileño
El reinado de Don Juan Carlos I ha consolidado la España del diálogo y del consenso, dentro de un Estado moderno y descentralizado, convirtiéndose en el más alto punto de equilibrio de la Nación. Como garante del Estado de las Autonomías definido por la Constitución de 1978, el papel desempeñado por Su Majestad en este cuarto de siglo ha sido de aliento y apoyo a todas las Comunidades generadas a partir de la legitimidad constitucional. Pero singularmente Madrid, región capital, ha encontrado en el Rey Don Juan Carlos el estímulo necesario para desarrollarse plenamente. Desde Carlos III no se había establecido una unión mayor entre Madrid y su Rey. El vigésimoquinto aniversario de su llegada al Trono es buena ocasión para destacar, entre todos los rasgos de Su Majestad, el título que tanto nos enorgullece de que Don Juan Carlos I es el primer madrileño. Alberto RUIZ GALLARDÓN (presidente de la Comunidad de Madrid
en 2000) Símbolo de la unidad de España
Como símbolo de la unidad y permanencia de España, Don Juan Carlos no ha escatimado esfuerzos en su papel de garante del Estado de las Autonomías definido por la Constitución de 1978. Tanto él como cada miembro de la Familia Real han mostrado siempre una sensibilidad especial por la realidad de las diferentes Comunidades autónomas. Por lo que respecta a Castilla y León, puedo afirmar, y así lo haría cualquier ciudadano de esta tierra, que nunca nos hemos visto faltos del apoyo de la Familia Real, siempre tan atenta al esfuerzo por la consecución de nuestros logros, como cálida en los momentos de dolor y dificultad. En sus frecuentes visitas a esta región, Don Juan Carlos ha sabido comprender como nadie que la afirmación de lo castellano y leonés no sólo no es incompatible con la afirmación de lo español, sino que ambas conciencias son inseparables y se implican mutuamente. Juan José LUCAS (Presidente de la Junta de Castilla y León
en 2000) Compromiso con el entendimiento
El País Vasco cuenta con una dilatada relación con la Monarquía, ya que son conocidos los actos de respeto y juramento del Rey a los fueros de los territorios vascos. Es decir, del respeto al sistema de autogobierno de los vascos, enraizado en la historia más profunda de nuestro país y que siempre los ciudadanos del mismo hemos puesto al servicio del desarrollo, el progreso y el bienestar del conjunto de la sociedad. Juan José IBARRETXE (Presidente del
Gobierno Vasco en 2000) Capacidad de ser de todos
Saludé personalmente al Rey por vez primera el 24 de febrero de 1981. Lo que le dije en aquellos azarosos momentos resume una parte del mensaje que, al cabo de los primeros veinticinco años de su Reinado, ABC me solicita: Señor, habéis hecho hoy por la monarquía más que todos vuestos antepasados juntos. En este tiempo se han producido cambios en España, en la sociedad y en los españoles. El Rey ha sabido navegar en todos ellos, también en el mar de los avatares de la política, con prudencia y cuidado, buscando rumbo cierto en su capacidad de ser de todos. Llegamos al siglo que comienza habiendo superado una vieja distinción entre republicanos y monárquicos, lo que nos permite celebrar, como demócratas, el aniversario de una Monarquía que es parte del sistema constitucional en el que se desenvuelve nuestra convivencia libre. La continuidad y el futuro de esta institución se encuentra asegurada en la persona de su hijo, exponente fiel de nuestro tiempo y de una modernidad que se ha afianzado en el reinado de Don Juan Carlos I. Deseemos larga vida al Rey, a la Constitución y a todos. José BONO (Presidente de la Junta de Castilla-La Mancha en
2000) Admiración y gratitud colectiva
Desde la memoria colectiva y desde su voluntad de futuro, el pueblo de Cantabria tiene que valorar con su más elevado sentimiento de aprecio el trabajo desarrollado por Su Majestad el Rey durante estos pasados veinticinco años. Con Don Juan Carlos, España se ha sentido un país joven, un país que ha ido rehaciendo su historia y con ello abriendo nuevos horizontes dentro de Europa y en el mundo. Desde Cantabria, pues, no cabe expresar otra cosa que la máxima admiración y la gratitud colectiva por los muchos aciertos de Su Majestad en este cuarto de siglo tan importante para la sociedad española. Una gratitud que hemos de hacer extensiva al trascendental mensaje de solidaridad social y vocación cultural creado con su infatigable actividad cotidiana por la Reina Doña Sofía. José Joaquín MARTINEZ SIESO (Presidente de la
Comunidad Autónoma de Cantabria en 2000)
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