«Nixon,
que estaba muy preocupado con la situación en España, me
dijo: 'Quiero que vayas y hables con Franco sobre lo que acontecerá
después de él.' Franco me recibió en pie. Me dijo:
'Lo que interesa realmente a su presidente es lo que acontecerá
en España después de mi muerte, ¿no? Siéntese,
se lo voy a decir. Yo he creado instituciones y nadie piensa que funcionarán.
Estánequivocados. El Príncipe será Rey, porque no
hay alternativa. España irá lejos en el camino que desean
ustedes, los ingleses y los franceses: democracia, pornografía,
droga y qué sé yo. Habrá grandes locuras, pero ninguna
de ellas será fatal para España.' Yo le dije: 'Pero, mi
general, ¿cómo puede estar usted seguro?' 'Porque yo voy
a dejar algo que no encontré hace cuarenta años.' Yo pensé
que iba a decir las Fuerzas Armadas, pero dijo: 'La clase media española.'
Se levantó, me dio la mano y ya había terminado la entrevista.»
Vernon Walters, militar y diplomático norteamericano, en ABC, 15
de agosto de 2000.
Como todas las clases medias, la clase media de 1975 tendía a
creer que todo lo que había en el universo era fruto del azar y
de la necesidad, o lo que en buena prosa sociológica se llama vivir
milagrosamente. 1975 fue el año en que vivimos milagrosamente.
¿Y qué había en el universo español de 1975?
¿Cómo vivía una clase media sin bingo ni casino,
sin divorcio ni autovía, sin video ni cine x, sin móvil
ni tarjeta, sin cajero automático ni inglés, sin fax ni
compact-disc, sin láser y, por supuesto, sin PC?
En el mundo de 1975 había, para empezar, una gran excitación.
Verbal, por supuesto. Las necesidades parecían políticas,
y los azares, económicos. A falta de hechos diferenciales, la clase
media discutía de hechos vivos, aunque la economía y la
política las tomaba el español corriente como vinieran,
pues en el fondo sólo lo interesaban para distraerse. Quién
más, quién menos, todo el mundo aspiraba a seguir viviendo
del milagro, que era el recurso más económico de una sociedad
rígidamente gobernada por la tradición y la costumbre del
verbalismo autoritario. Actuar de acuerdo con lo que los que mandan esperan
de ella ha sido históricamente la estrategia de la clase media
para defender su supervivencia.