GALERÍA DEL RECUERDO
Por Aurora Flórez Lara
SEVILLA GUARDA
aún ese sabor viejo de callejas como heridas curadas con cal del poeta Fernando
Villalón, ese regusto de ultramarinos y coloniales hendiendo la esquina frecuentada, esa
sombra de trabajadores con chambra y gorra, de zagal con guita anudando la cintura
inquieta, de mujer reservada camino del mercado y niña aprendiza de modista. Son los
aromas de la Sevilla vieja, esa que se trasmuta y se reinventa en la visión de gitanillas
y geranios en el balcón y clavel de solapa de señorito, en jazmín reventando la tarde
en deseo, en azahar dibujando una línea perpendicular a la primavera. Esconde la ciudad
el resquicio del corral de vecinos, de patio y pilistra, y encaje sutilmente verde de
esparraguera derramada ante un azulejo de Virgen presidiendo los días y las noches, las
tardes de costura a la puerta, la conversación que se alarga, la siesta y el rumor de la
noche acercándose.
Y la Semana Santa prendida siempre en el recuerdo y en los anhelos como un valioso broche
heredado de familia en familia. Sevilla espera hoy como ayer ver la primera en la calle,
el olor a incienso, la marcha meciendo las lágrimas que pugnan por escapar inclinadas
hacia la belleza. Espera, atendiendo el deseo de los mayores y construyendo el de los
pequeños, las visiones que antes vieron otros viejos ojos que trenzaron amores
intangibles con duras realidades.
Las estampas familiares, con otras ropas, viradas al sepia, volverán a recortarse entre
las casas de cada barrio, como antaño. Apenas las caras de hambre, los gestos dolorosos o
esperanzados, se diluyen en las fotografías viejas, cuarteadas, ajadas, apenas se
esconden para hablarnos de otras épocas. Las fotografías que pueden ver a continuación
son respiraciones tenues, agónicas, dulces y entrañables, desgarradas y tristes,
distintas, curiosas, amorosamente reservadas en inimaginables cajas de lata; valiosos
testigos de épocas que se fueron: viejas imágenes, viejos sabores... recuerdos de
Semanas Santas de antaño que conservan a través de los años, desafiando tiempos y
olvidos, la memoria.