HERMANDAD DE LA DIVINA PASTORA DE SANTA ANA
PARROQUIA DE LA SEÑORA DE
SANTA ANA
El Capuchino Fray Isidoro de
Sevilla, el 23 de Junio de 1703, cerca de las murallas de la ciudad, contempló a la Madre
de Dios «bajo la sombra de un árbol..., sedente en una piedra,... cubierto el busto
hasta las rodillas de blanco pellico ceñido a la cintura,... manto azul aterciopelado,...
sombrero pastoril, y junto a la diestra, el báculo de su poderío. En la mano izquierda,
rosas, y la mano derecha sobre un cordero que acoge hacia su regazo. Algunas ovejas la
rodeaban y todas, en sus boquillas llevaban rosas, simbólicas del Ave María. En la
lontananza una oveja extraviada era perseguida por el lobo, pero pronunciado el Ave
María, aparecía San Miguel con la flecha que hunde en la testuz del lobo maldito».
Fray Isidoro encargó un cuadro y propagó la
devoción al pastorado de María. Los sevillanos respondieron con la fundación de esta
Hermandad que adoptaba como titular esta advocación.
La devoción por la Divina Pastora tuvo especial
importancia en Triana, donde de la mano del Padre Miguel Mijares, de la Real Parroquia de
Señora Santa Ana.
En Agosto de 1865 se celebraron los primeros
cultos a la imagen mariana que el Padre Miguel Mijares había encargado al escultor
Gabriel Astorga.
En Noviembre de 1880, se aprobaron las reglas de
la Hermandad.
En los años setenta la Hermandad perdió fuerza y
se interrumpieron las actividades, pero en 1990 un grupo de jóvenes revitalizó la
Hermandad, realizando una revisión de las antiguas reglas de la Hermandad, adaptándolas
a la actualidad.
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