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omenaje del Valle a los costale
La vara laica
(21-02-05)
JUAN J. BORRERO
Nadie lo haba pedido, pero crey que era el
momento de explicarse. El
pasado 7 de octubre, el alcalde de Sevilla justificaba la presencia de un
rgano aconfesional como el Ayuntamiento en un acto cofrade. Nadie lo
haba pedido, pero puede que impulsado por el inters poltico de echar
tierra de por medio entre la Iglesia y el Estado, en pleno ardor del debate
sobre el laicismo impulsado por su formacin poltica en el Gobierno,
Monteseirn decidiera dar explicaciones, aunque pudieran parecer inoportunas.
All, frente a la Virgen del Rosario de
Montesin a la que impondra la
Medalla de la ciudad, rodeado de cofrades, el alcalde justific su presencia
por el carcter cvico y popular de las hermandades de Sevilla.
Monteseirn aadi que la vivencia de las hermandades y de la Semana Santa
en esta ciudad es una realidad intergeneracional, interclasista y tambin
interideolgica, pero obvi intencionadamente cualquier mencin al hecho
religioso.
Crticas polticas. Aquel
discurso de Monteseirn levant entonces crticas
polticas. El portavoz municipal del PP, Jaime Raynaud, critic la
utilizacin de un acto religioso para pronunciar un discurso poltico y
justificar una incoherencia. La portavoz municipal andalucista, Paola
Vivancos, se mostraba menos sorprendida, achacando las palabras de
Monteseirn a la esquizofrenia poltica que propicia querer quedar bien
con todo el mundo.
Comprensin cofrade. Pero
a quien no sorprendi en demasa el discurso del
alcalde fue al mismsimo foro cofrade. Su ms destacado representante, el
presidente del Consejo de Hermandades, Manuel Romn, valor el mensaje de
Monteseirn y lo situ en una relacin de respeto mutuo, porque, explic
Romn, no podemos pretender que el alcalde comulgue con nuestra fe.
Aparentemente no era una comprensin interesada, forzada para no incomodar
al poder poltico, a Romn le gust el discurso.
El boletn de Montserrat.
El debate, sin embargo, no era ajeno a las
hermandades. El asunto del laicismo en el escenario cofrade ha pervivido
para florecer en Cuaresma. Cinco meses despus de aquel discurso, el ltimo
Boletn de la Hermandad de Montserrat ha recordado aquel acto, sin siquiera
citarlo, para realizar en su editorial Venid y vamos todos... una dura
crtica: Las fechas que se avecinan refiere el boletn sern das de
interesantes encuentros de emociones para buena parte de los gobernantes
polticos, y laicos, de nuestra autonoma y de nuestro ayuntamiento.
Autoridades polticas que recurren a juegos literarios para justificar su
laica presencia en cultos catlicos... Bien, pues esos mismos que
proclaman el nuevo laicismo, esos mismos, aparecern en tropel en nuestras
iglesias y capillas, llegarn para hacerse la foto correspondiente portando
una vara en la presidencia de un paso,... Todos, anfitriones y huspedes,
deben tener claro que est celebrndose un culto catlico.... El aplauso al
discurso de Monteseirn en el mbito cofrade no era, como se prevea,
unnime.
La respuesta de Palacio. Con igual contundencia pero medida sutileza
llegaba, tambin cinco meses despus, la respuesta de Palacio. El cardenal,
a preguntas de Fernando Carrasco, responda en una entrevista el pasado 13
de febrero en ABC a aquella alocucin del alcalde: En el caso de la
presencia de las autoridades en actos religiosos, alguna vez he dicho, en
concreto en la Catedral, que siempre que vengan sern bien recibidos. Igual
que si viene una autoridad de otra religin aada Carlos Amigo. Otra cosa
distinta es cuando para justificar su presencia en actos de tipo religioso
se le quita importancia al acto religioso. Es que es un acto cultural,
cvico... eso es cierto, pero es fundamentalmente un acto religioso. Par錒$jY.J`7eT)b9,eJEYKO*VS}v5_ Qo|n]pxlp*UVSOY-\ vd25b wC
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