LA SOLEDAD. DE
«SEVILLA EN LOS LABIOS»
por Joaquín Romero Murube
Viernes Santo. El alma y el cuerpo están cansados de tanto
esplendor. ¿Queda aún otro «paso»? Sí. Nuestra Señora de la Soledad. Es la última.
Sale de San Lorenzo, el barrio más puro de Sevilla. Es una hermandad pura, humilde. La
Virgen va transida de dolor, del dolor de la soledad, el dolor más real y aparente de
todos los dolores. En el ambiente está ya plasmado el tedio de la fiesta y la Soledad
pasa un poco entre el dormitar de todos. Va casi sola en su dolor. Silencio, fin,
agotamiento. Los hermanos de la Soledad lloramos esta soledad en que camina nuestra
Virgen. Las sillas se apilan informes, contra las aceras. No nos miran. Por entre la
sombra y el silencio de las calles vamos con Nuestra Virgen de la Soledad, en soledad.
¡Bendita sea!