LA ESPERANZA DE
TRIANA Y LA CÁRCEL DEL PÓPULO (RECUERDO). DE «POEMAS». 1934-1982
por Juan Sierra
Han pasado las horas de naranjo negro y pedrería descalza.
Las horas que mantienen colgada de un sueño la cera y claveles las voces de la gran
madrugada.
En el ambiente de la Ciudad flota
un cansancio de jardines cerrados que aspiran otra vez a renovarse.
Bajo el nublado de la aurora
regresan a su casa los nazarenos del Gran Poder y del Calvario.
De pronto llega a nuestros sentidos
gastados, pero alertas, una sensación de movilidad que se abre en colores libres,
definidos
Un costado de Sevilla se ha nimbado
de luz
Allí el cielo dibuja ya un sol agudo, luminoso, en oro ancho y fresco,
húmedo de río. En ese lado de la Sevilla frontera del agua, la Plaza de toros reluce con
la nieve de los pueblos que llegaron al horizonte en las barcazas moradas del alba
Los panaderos de Alcalá llaman a todas las puertas
La cofradía de San Jacinto, La
Esperanza de Triana, camina de vuelta hacia su templo. El gentío bullanguero que la
acompaña, se ha condensado de pronto emocionadamente y guarda un silencio profundo
Es que ahora llega el paso de la Virgen ante la roja cárcel del Pópulo.
Hay un momento de expectación
ruda, apremiante
Todas las miradas se dirigen hacia las rejas del viejo edificio.
Entre los desconchados de aquella pena honda, sombría, ha salido una voz
Es un
preso que canta.
Se ha parado la Virgen. La saeta
gira tibia pero firme en la plata diluida del aire mañanero, mientras un rayo de sol pone
su lumbre en la garita militar del muro.
La gente es sólo una masa agrupada
en torno al frío de la emoción compasiva. Otro preso canta. La Virgen permanece quieta,
escuchando ante aquellas rejas turbias, grises, contritas
Más allá del puente, por las
suavísimas colonas que circundan a la Ciudad, los cielos siguen dibujando la sangre del
amanecer en oro ancho y fresco, húmedo de río, húmedo de lágrimas
Y el mes de
abril se insinúa ya en las hojas de los árboles, verde y fuerte, como el color de las
insignias de esa Cofradía que se llama Esperanza de Triana.