LUMINOSIDAD DEL
DOMINGO. 1943
por «J. Vident» (José Laguillo)
La claridad gozosa lo inunda todo. Un amanecer purísimo
anuncia el Domingo de Ramos. Y las almas, desde temprano, vislumbran otro claror. El
deleite de una luminosidad interior. Un deleite sutilmente espiritual que, en igual
medida, no puede hallarse en otros meridianos. Que es suyo, de Sevilla, y que perfuma
nuestro horizonte íntimo; que insufla un ledo temblor de goce y un suave vapor de
ensueño, que elévanos a la comprensión de un sereno y dulce sentir
Porque,
digámoslo, Sevilla posee una gracia para ella exclusivamente guardada, un don genuino,
testimonio vivaz, fulgente, de bendición celestial.
Y bajo esa gracia, las fiestas sacras han de ser
aquí únicas, inigualables. Perpetuamente cristalizando fe popular, apoyando en el azul
del cielo, siempre, la solidez de su rito espontáneo
Ya se acercan los primeros cofrades.